La juventud alemana protesta contra el rearme y los recortes en educación; la CDU agita el fantasma de Francia
Más de 134.000 jóvenes se han inscrito para las marchas del 31 de octubre en decenas de ciudades; la CDU teme disturbios como en Francia y la policía habla de “alborotadores migrantes”.
En Alemania, más de 134.000 personas se han inscrito online para participar en las manifestaciones convocadas para este sábado 31 de octubre en 23-30 ciudades bajo la iniciativa “Gen Z regelt”, que significa “La Generación Z manda”, según los datos recogidos por la agencia dpa. A finales de octubre, la cifra oscilaba entre 134.000 y 150.000 inscripciones. Los organizadores, un equipo federal de unas 30 personas más voluntarios locales, reclaman inversiones masivas en educación, con más profesores y clases más pequeñas; protección climática efectiva; medidas contra el coste de la vida y vivienda asequible; justicia intergeneracional; rechazo a la posible reintroducción del servicio militar obligatorio (Wehrpflicht); mayor participación política de la juventud; y atención a la salud mental, según el portal Perspektive. Una carta abierta al canciller Friedrich Merz critica las políticas que se llevan a cabo “a costa de la generación joven”, y afirma: “¡Vuestras políticas están llevando nuestro futuro al suelo!”. Ha recibido decenas de miles de firmas y apoyo de figuras de la izquierda institucional.
Protestas contra decisiones presupuestarias concretas
El Gobierno federal (Bundesregierung) recorta las partidas de educación en 1.000 millones de euros para el próximo año, mientras que el presupuesto de defensa recibe 30.000 millones de euros adicionales para “preparativos de guerra”, según el comentario de Basti Jung publicado en junge Welt el 29 de octubre. El mismo texto sitúa la ola de protestas europeas: en Francia, desde septiembre, cientos de miles de personas, en su mayoría jóvenes, están protestando por un sistema educativo más justo y contra “los ataques económicos masivos” del Gobierno de Macron; en su momento, el 90% de las universidades llegaron a estar bloqueadas.
Las protestas también se extendieron a los territorios neocoloniales de ultramar: en Mayotte, una universidad estuvo bloqueada más de cinco semanas por profesores y padres contra “la falta desastrosa de recursos financieros y humanos”; en la Guayana Francesa, casi 300.000 personas protestaron a principios de octubre contra “baños rotos, edificios en ruinas y falta de personal docente”. Detrás de Francia, se han sumado la juventud albanesa, española y belga. Ahora es el turno de la juventud alemana, que se suma a la ola, y el 20 de noviembre está convocada una “huelga juvenil europea”.
La clase política conservadora responde con amenazas contra la “extrema izquierda” y los “entornos migratorios”
Alexander Throm, portavoz de interior del grupo parlamentario CDU/CSU, declaró al Handelsblatt: “Hay que impedir bajo cualquier circunstancia situaciones como las de Francia”. Advirtió, con tintes reaccionarios y racistas, de un posible “secuestro” de las protestas por “extremistas de izquierda y delincuentes de entornos migratorios”, especialmente en Berlín. Marc Henrichmann (CDU) señaló “la coordinación internacional de la extrema izquierda”. El ministro del Interior de Brandeburgo, de la CDU, pronosticó “condiciones francesas”; sus compañeros de partido en Stuttgart quieren “examinar una prohibición de manifestación”; y la organización juvenil de la CDU en Berlín (Junge Union) quiere “enviar a las Fuerzas Armadas alemanas (Bundeswehr) contra la juventud que protesta”, según junge Welt. El lobby policial (Gewerkschaft der Polizei, GdP), a través de su presidente federal Jochen Kopelke, declaró en Bild que los “alborotadores migrantes” (Krawallmigranten, término que mezcla “alborotadores” y “migrantes”) no recibirán “ninguna clemencia” de la autoridad estatal. La policía se declara “vigilante y relajada” y asegura que “protege el derecho de reunión”.
Diferencias con el caso francés y tensiones en el sistema eduactivo
Los expertos marcan diferencias con Francia. Sebastian Koos, sociólogo de la Universidad de Constanza, afirma que las protestas alemanas “no están impulsadas por la misma ira” que en Francia. Christian Volk, investigador de protestas de la Universidad Humboldt de Berlín, considera “poco probable” una ola comparable a la francesa porque Francia tiene “una tradición de protesta más confrontativa” y en Alemania “la responsabilidad educativa está descentralizada en los 16 estados federados (Länder)”, lo que dificulta unificar el conflicto contra una autoridad estatal central, según la emisora regional Mitteldeutscher Rundfunk (MDR). Sin embargo, no todo parece tan calmado: Quentin Gärtner, de 19 años y exsecretario general de la Conferencia Federal de Estudiantes (Bundesschüler:innenkonferenz, BSK), declaró: “Se nos ha agotado la paciencia con el sistema educativo. Hay mucha frustración”, y criticó el interés electoralista de los políticos profesionales hacia los votantes mayores en sociedades cada vez más envejecidas, según DW.
La BSK, que días antes se solidarizó con las protestas en Francia, anunció que se mantendrá al margen de las marchas del 31 de octubre, según junge Welt. Los sindicatos educativos GEW (Gewerkschaft Erziehung und Wissenschaft, Sindicato de Educación y Ciencia), consejos de padres y Fridays for Future apoyan en algunos casos.