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Más de 1.600 palestinos asesinados en Gaza desde el “alto el fuego”

200.000 tiendas improvisadas se encuentran en riesgo de inundación mientras las familias desplazadas afrontan el invierno en la playa de Gaza.

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Una niña en estado de shock ante la escena posterior a un ataque aéreo israelí contra tiendas de campaña que abrigan a palestinos desplazados al oeste de la Ciudad de Gaza: 3 palestinos asesi
Una niña en estado de shock ante la escena posterior a un ataque aéreo israelí contra tiendas de campaña que abrigan a palestinos desplazados al oeste de la Ciudad de Gaza: 3 palestinos asesinados, incluido un niño, y varios heridos. Foto: Times of Gaza.

Las autoridades de la Franja de Gaza han denunciado que más de 1.600 palestinos han sido asesinados en ataques del Ejército israelí desde la entrada en vigor del “alto el fuego” alcanzado en octubre de 2025, según Europa Press. El Ministerio de Sanidad gazatí cifra en 1.602 los muertos y 5.794 los heridos confirmados hasta la fecha, incluidos dos fallecidos y 21 heridos en el último día, y añade que han sido recuperados 847 cuerpos en las zonas de las que se replegaron las tropas israelíes. Desde el inicio de la ofensiva lanzada tras la operación de la resistencia palestina del 7 de octubre de 2023, el balance asciende a 74.618 muertos y 175.920 heridos confirmados, según el mismo comunicado.

El Ejército de ocupación anunció este miércoles que había matado “seis operativos de organizaciones terroristas” en tres ataques ejecutados esta semana, a los que identificó por su nombre y a los que acusó de “impulsar planes terroristas contra civiles israelíes y soldados” y de “trabajar para restaurar las capacidades de Hamás, el Ejército del Islam y Yihad Islámica, al tiempo que violaban sistemáticamente el alto el fuego”.

A pocos metros del mar, junto al puerto de al-Qarara, en la costa de Gaza, personas como Anas al-Shami, de 33 años, intentan mantener secos y calientes a los miembros de sus familias en tiendas destartaladas que apenas protegen del viento y la lluvia, relata Al Jazeera. Llegaron allí después de ser desplazados de su casa en Bani Suheila, al este de Khan Yunis, cuando la zona quedó bajo ocupación militar directa en la llamada “Zona Amarilla” israelí, más allá de la cual no se permite cruzar a los palestinos. “Busqué terreno en zonas de desplazamiento donde poder plantar una tienda, pero el hacinamiento y los altos costes de alquiler lo hicieron imposible. Por eso me vi obligado a quedarme en la playa, a pesar de los peligros que afrontamos mi familia y yo”, declaró ante el medio qatarí. El invierno pasado, el agua del mar y la lluvia inundaron la tienda mientras dormían. Se despertaba con sus hijos tumbados en el agua, la ropa de cama y las pertenencias empapadas, y la tienda convertida en un estanque. “La exposición repetida de mis hijos al agua, al frío y a la humedad les causó enfermedades graves que amenazaron sus vidas”, añadió.

El Comité de Emergencia Invernal de Gaza ha advertido de miles de casos como el de Anas que se enfrentan a una catástrofe humanitaria que va empeorando, con tiendas y caravanas que sufren escasez crítica porque las autoridades israelíes siguen impidiendo la entrada de ayuda humanitaria en la Franja, junto con los materiales de construcción y el combustible. El comité ha denunciado que las fuerzas israelíes han destruido alrededor del 70% del equipo operativo esencial de los municipios y el 90% del equipo de rescate de la defensa civil. La crisis de combustible significa que la maquinaria y los generadores dejarán de funcionar pronto, lo que limitará aún más la capacidad de responder a las inundaciones, llevar a cabo operaciones de rescate y despejar carreteras. En total, hay unas 200.000 tiendas en mal estado que albergan a cientos de miles de desplazados, incluidos niños, mujeres y personas con discapacidad. Unas 7.800 están situadas en zonas extremadamente peligrosas, según el comité, incluidos cauces de ríos secos que ahora pueden inundarse, estanques de recogida de agua de lluvia y playas expuestas a las olas del invierno. Unas 2.000 viviendas agrietadas corren también riesgo de derrumbe, lo que amenaza a las familias que se han refugiado en su interior. El comité reclama materiales de construcción, caravanas, refugio y combustible con urgencia.