Washington impone arancel del 100% a películas extranjeras
Donald Trump autoriza a agencias gubernamentales a iniciar la aplicación de un impuesto que afecta a todas las películas producidas fuera de EEUU, en respuesta a la pérdida de producción local.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció el domingo la imposición de un arancel del 100% sobre las películas producidas fuera del país que se distribuyan en el mercado estadounidense, argumentando que la industria cinematográfica nacional está sufriendo una “muerte muy rápida” debido a los incentivos fiscales que otros países ofrecen para atraer producciones. Trump calificó esta situación como “una amenaza para la seguridad nacional” y afirmó que “queremos películas hechas en América, otra vez”, según publicó en su red social Truth Social.
Trump indicó que ha autorizado a agencias como el Departamento de Comercio a comenzar de inmediato el proceso para aplicar este arancel. Sin embargo, ni él ni el secretario de Comercio, Howard Lutnick, proporcionan detalles sobre la implementación por el momento, como si afectará a películas en plataformas de streaming o solo a las exhibidas en cines, o cómo se calculará el impuesto.
La Motion Picture Association, que representa a los grandes estudios, no hizo comentarios inmediatos. La medida surge en un contexto en el que la producción audiovisual estadounidense ha ido desplazándose a países con incentivos fiscales más atractivos, como Canadá, Reino Unido, Australia o Nueva Zelanda, que ya han expresado su apoyo a sus respectivas industrias locales tras el anuncio de Trump, como recuerda Reuters.
Según datos de la firma ProdPro, en 2023 aproximadamente la mitad del gasto de productores estadounidenses en proyectos con presupuestos superiores a 40 millones de dólares se destinó a rodajes fuera de EEUU. La producción en Los Ángeles ha caído casi un 40% en la última década, y ejecutivos del sector y sindicatos han solicitado al gobernador Gavin Newsom que aumente los incentivos fiscales para competir mejor.
Expertos como William Reinsch, del Center for Strategic and International Studies, consultados por Reuters, advierten que “la represalia matará nuestra industria. Tenemos mucho más que perder que que ganar” y cuestionan la justificación de "seguridad nacional" para esta medida.