107 años del asesinato de Luxemburgo y Liebknecht
La socialdemocracia alemana mandó ejecutar a los líderes comunistas ante los Freikorps fascistas el 15 de enero de 1919.
Hoy, 15 de enero de 2026, se cumplen 107 años del asesinato de Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht, dos de los principales líderes de la Revolución Alemana y fundadores del Partido Comunista de Alemania (KPD). Ambos dirigentes fueron asesinados un día como hoy en 1919 en Berlín. Los llamados escuadrones fascistas Freikorps ejecutaron a los líderes comunistas bajo las órdenes del gobierno socialdemócrata de la República de Weimar.
Los dirigentes revolucionarios habían jugado un papel crucial en la lucha internacional contra el capitalismo durante la Primera Guerra Mundial y habían sido figuras clave en el levantamiento espartaquista de enero de 1919, una insurrección socialista revolucionaria que buscaba derrocar al gobierno socialdemócrata de Friedrich Ebert e instaurar un Estado Socialista en Alemania. El asesinato se produjo tras su arresto, en un contexto de creciente represión contra el ala izquierda del movimiento socialista.
Los socialdemócratas, que inicialmente habían respaldado algunas demandas del proletariado durante la Revolución, pronto se distanciaron de las aspiraciones más radicales representadas por los espartaquistas, que posteriormente fundarían el KPD. Ebert, líder del Partido Socialdemócrata Alemán (SPD) y presidente del gobierno provisional de la República de Weimar, temía el avance de las ideas comunistas y veía en Luxemburgo y Liebknecht una amenaza para la estabilidad de su gobierno. Así, con el apoyo de paramilitares de la organización Freikorps, que actuaban como fuerzas represivas contra el movimiento obrero y sentarían las bases del escuadrismo nazi, el gobierno socialdemócrata ordenó la ejecución extrajudicial de ambos líderes en un infame acto de traición de los ideales socialistas.


Carteles de CJS y EHKS en memoria de Luxemburgo y Liebknecht.
El asesinato marcó otro hito en la escisión definitiva del movimiento socialista internacional y supuso un punto de no retorno para la relación entre la socialdemocracia alemana y las fuerzas revolucionarias. Mientras que Ebert y los suyos buscaban preservar el orden burgués y evitar una revolución proletaria a toda costa, Luxemburgo y Liebknecht lucharon por una transformación revolucionaria de la sociedad, pagando el más alto precio.
La muerte de estos referentes del proletariado revolucionario no solo representó la eliminación física de dos de las figuras más brillantes del movimiento socialista en Europa, sino que también simbolizó el fracaso de la revolución en Alemania y la consolidación de una estructura política que abrió el camino a la deriva reaccionaria en Alemania. Sin embargo, las figuras Luxemburgo y Liebknecht prontó se convertirían en un símbolo del movimiento comunista y la semilla de sus ideas germinaría en las siguientes generaciones.
Hoy por hoy, decenas de organizaciones y movimientos comunistas honran la memoria de los mártires comunistas. Entre ellos, destaca la cita anual de protestas y homenajes en Berlín, que ha vuelto a reunir a más de 10.000 manifestantes el pasado domingo.