Sánchez y Lula impulsan en Barcelona una alianza diplomática ‘anti-Trump’
Más de cien delegaciones internacionales se reúnen en Catalunya para coordinar una respuesta “multipolar” ante Washington y al auge de la extrema derecha.
Barcelona se ha convertido este viernes en el epicentro de la diplomacia socialdemócrata con la celebración simultánea de tres eventos de alto nivel liderados por el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, y su homólogo brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva. Según relata La Vanguardia en su portada de este viernes, el objetivo central de esta movilización es articular un contrapeso geopolítico frente a la estrategia de "unilateralismo nacional" de Donald Trump y el avance de fuerzas de fascistas en Europa y América Latina. Sánchez ha definido el encuentro como una apuesta por un mundo "multipolar" que respete "la legalidad internacional", en abierto contraste con la política exterior de confrontación directa que emana de la Casa Blanca.
La agenda institucional arranca con la primera cumbre bilateral de la historia entre el Estado español y Brasil, donde se ratificará una alianza estratégica enfocada en áreas clave para la acumulación de capital y la industria militar en la era de la cuarta revolución industrial, como los minerales estratégicos. Una decena de delegados de cada país participan en la firma de más de diez acuerdos que abarcan desde el ámbito económico-comercial hasta políticas de "igualdad racial" y "lucha contra la violencia machista". Asimismo, los mandatarios buscan consolidar posiciones comunes en foros internacionales, como un aparente "impuesto global a los superricos" y el impulso definitivo al acuerdo Mercosur, ya ratificado por Brasil.
En el plano político, la ciudad acoge la Global Progressive Mobilisation, una cumbre con más de 3.000 inscritos y representantes de un centenar de organizaciones de los cinco continentes. Este foro pretende servir de réplica organizada a convenciones como la Europa Viva 24, que en su día unificó a los movimientos reaccionarios. Para el Gobierno español, la cita en Barcelona también cumple una función de política interior, consolidando a Catalunya —bajo la presidencia de Salvador Illa— como el "territorio refugio" y granero de votos del PSOE.
La relevancia geopolítica del encuentro se completa con la presencia de figuras clave de la izquierda latinoamericana, como el presidente de Colombia, Gustavo Petro, y la presidenta de México, Claudia Sheinbaum. Esta última mantendrá una reunión con el presidente español que pretende normalizar las relaciones diplomáticas tras años de tensiones. En un momento de máxima inestabilidad mundial por la guerra de EEUU e Israel contra Irán y otros pueblos de Asia Occidental, Sánchez aspira a consolidar su lavado de cara como uno de los principales opositores internacionales a la doctrina Trump, utilizando su política exterior de gestos de dudoso cumplimiento frente al presidente estadounidense.