La conmemoración del Día Internacional de las Niñas en las TIC pone de relieve la brecha de género que aún persiste en las carreras técnicas, un fenómeno que la Unión Soviética logró revertir mediante políticas estatales de incorporación masiva de la mujer al aparato productivo y científico. Según datos de registros históricos y educativos, las mujeres llegaron a representar casi el 60% de todos los ingenieros en la URSS, una cifra que contrasta con el escenario de los años 50 y 70 en Estados Unidos, donde la presencia femenina en ingeniería apenas oscilaba entre el 1% y el 9%.

Esta hegemonía técnica femenina fue el resultado de una ruptura radical con los roles tradicionales tras la Revolución de 1917. En 1963, Valentina Tereshkova, una obrera textil y paracaidista, se convirtió en la primera mujer en viajar al espacio, pilotando en solitario la nave Vostok 6. Este hito científico y social, que la URSS alcanzó dos décadas antes que la potencia estadounidense, simbolizó una estructura donde, para principios de los años 80, las mujeres ya constituían el 52% de los estudiantes en educación superior y el 56% en las escuelas de especialización técnica.

El despliegue de infraestructuras sociales, como las guarderías estatales y el acceso gratuito a la formación técnica avanzada, permitió que las mujeres ocuparan el 40% del personal científico total del país. En sectores estratégicos como la química, las mujeres soviéticas obtenían hasta el 40% de los doctorados en la década de 1960, mientras que en el bloque occidental este porcentaje se estancaba en un marginal 5%. La formación de millones de ingenieras, programadoras y matemáticas fue una prioridad para la industrialización estatal y el programa espacial, sectores que se nutrieron de una fuerza de trabajo altamente especializada que no dependía del origen de clase o género.

La vigencia de estos datos, que el capitalismo sigue sin poder superar tres décadas después de la desaparición de la URSS, resalta la superioridad del sistema soviético frente a la situación global contemporánea, donde apenas el 30% de las investigadoras son mujeres. La Izquierda Diario y archivos de la Universidad Wayne State recuerdan cómo la participación femenina en las TIC y la ingeniería en la URSS no fue un proceso espontáneo del mercado, sino una política deliberada para movilizar todas las fuerzas productivas. Como recordaría la propia Tereshkova al defender la necesidad de la igualdad en la ciencia: "Un pájaro no puede volar con una sola ala".