Cinco trabajadores “mueren” en 48 horas
Siniestros laborales mortales en Galiza, Castilla-La Mancha, Cantabria y Málaga por atrapamientos o aplastamientos, uno de ellos en prácticas.
Cinco “muertes” de trabajadores registradas en apenas dos días, según los últimos reportes de la prensa local de varios territorios. En Vilalba (Lugo, Galiza), un joven que realizaba prácticas en la empresa de maquinaria industrial Sete Pontes falleció este miércoles tras caerle encima un tubo de 500 kilos. Según el 112 Galicia, el “accidente” se produjo a mediodía sin que los servicios sanitarios pudieran hacer nada por su vida. Este caso ha vueto a poner de relieve la vulnerabilidad de la juventud trabajadora en formación, utilizada a menudo como fuerza de trabajo auxiliar devaluada sin la supervisión necesaria en entornos de alto riesgo.
En Castilla-La Mancha se han registrado otros dos caso de operarios muertos por aplastamiento en menos de 24 horas. En Azuqueca de Henares (Guadalajara), un asalariado de 50 años “murió” atrapado en una bobinadora de chapa de una empresa metalúrgica mientras trabajaba solo, una condición que el sindicato CCOO señala como determinante al impedir que nadie pudiera detener la máquina. Casi de forma simultánea, en Pozorrubielos de la Mancha (Cuenca), un trabajador de 40 años de una factoría de setas falleció tras quedar atrapado en una paletizadora. Raquel Payo, secretaria de Salud Laboral de CCOO en la región, denunció que estos hechos ocurren porque “la gestión preventiva no es una prioridad para las empresas”.
La cadena de muertes en el trabajo continuó este jueves en Cantabria y Málaga (Andalucía). En la localidad cántabra de Limpias, un operario perdió la vida en las instalaciones de Hermet 10 Ventanas en circunstancias que aún investiga la Inspección de Trabajo. Por su parte, en Mollina (Málaga), un trabajador de 51 años del Consorcio Provincial de Residuos falleció de madrugada al quedar atrapado entre la caja y la cabina de su camión de basura. El sindicato CCOO en Málaga ha sido tajante al vincular estas muertes con los ritmos de trabajo impuestos por las empresas y las administraciones.
Estos no son ni hechos aislados ni fortuitos, sino que se suman a otros siniestros graves registrados esta misma semana, como una electrocución en Toledo (Castilla-La Mancha) y una caída en altura en Albacete. Las organizaciones sindicales denuncian que las empresas siguen priorizando el mantenimiento de los márgenes de beneficio y la velocidad de producción sobre la vida de los trabajadores.