El precio de la vivienda se dispara un 81% en la última década y se duplica en Madrid
La ofensiva de los inversores y la escasez de oferta elevan el esfuerzo financiero de las familias por encima del 34% mientras el sector inmobiliario rechaza las ayudas directas a los inquilinos.
El precio de la vivienda en el Estado español ha experimentado un crecimiento del 81% entre los años 2015 y 2025, según los datos de Eurostat recogidos en el último informe del portal Pisos.com. Este incremento sitúa al Estado español muy por encima de la evolución de precios en el Estado francés, por ejemplo, donde el encarecimiento fue del 27%, o el caso italiano, con un 16%. El estudio, presentado por el director de Estudios del portal, Ferran Font, destaca que solo durante el año 2025 la vivienda se encareció un 3,7% de media, elevando el precio por metro cuadrado hasta los 2.164 euros en el conjunto del territorio.
La presión especulativa se concentra con especial virulencia en la Comunidad de Madrid y en la capital, donde los precios han crecido un 105,6% y un 105,3% respectivamente en los últimos diez años. En la ciudad de Madrid, el precio medio ya supera los 5.000 euros por metro cuadrado tras un repunte del 7% en el último ejercicio. El informe vincula este fenómeno al "posicionamiento de Madrid como destino internacional para la inversión", señalando que en el distrito Centro los compradores extranjeros ya representan el 34% de las operaciones, frente al 19% que suponían en 2015.
Perfil del comprador: Inversores de edad avanzada con varias propiedades
El sector inmobiliario cerró el año 2025 con cifras récord de actividad, alcanzando las 714.237 compraventas y la firma de 501.073 préstamos hipotecarios, lo que supone los niveles más altos registrados desde el estallido de la burbuja inmobiliaria. Ferran Font señaló que el perfil del comprador actual es principalmente el "inversor", al que definió como "generalmente una persona mayor con varias propiedades".
La subida de precios, por tanto, no se corresponde con una supuesta "falta de oferta", como afirman las tesis oficialistas, sino a un proceso de acaparamiento masivo con fines especulativos por parte de quienes poseen liquidez inmediata. Un estudio reciente de la tasadora UVE Valoraciones, basado en datos del INE, confirmaba que casi el 30% de las viviendas adquiridas el último año en todo el Estado español se pagaron al contado, sin recurrir a préstamos hipotecarios. Esta tendencia es especialmente agresiva en zonas turísticas como Alacant y Málaga, donde el peso de los inversores provoca que solo se financien el 45,4% y el 65,5% de las compras respectivamente.
La oferta sube, los precios también
Además, basta con observar datos demográficos básicos de Hungría para darse cuenta de que la narrativa liberal es falsa. Según Eurostat, en el país magiar los precios han subido un 290% desde 2015 pese a que pierde población, lo que desmiente que una mayor oferta se traduzca automáticamente en una bajada de precios. Además, en el caso de Hungría resulta significativo que el 65% del parque de viviendas en Hungría siga siendo a día de hoy herencia de la planificación socialista (1946-1989), evidenciando que el sistema de mercado actual se limita a especular con activos construidos en la etapa socialista.
Esta escalada de precios contrasta con la evolución de los ingresos de la clase trabajadora, provocando que el esfuerzo económico necesario para adquirir una vivienda se ya sitúe de media en el 34,6% de los ingresos familiares, según los datos del Banco de España, ni qué decir de los alquileres. Font reconoció que "los grandes perjudicados son los jóvenes y los que tienen menos poder adquisitivo", aunque rechazó la implementación de ayudas directas como el Bono Alquiler Joven, alegando que estas "acaban trasladándose al precio del alquiler". Los actores del sector inmobiliario tienden a fía la moderación de los precios para el presente año a factores externos como la inflación derivada de conflictos bélicos, que amenaza con encarecer los tipos de interés y los materiales de construcción, empujando a los inversores a adelantar sus compras ante posibles subidas del Banco Central Europeo (BCE).