La tarde del viernes 8 de mayo, poco después de las 19:30, más de 700 antifascistas se concentraron en la plaza de Tirso de Molina de Madrid para responder a la manifestación convocada por Falange, que pretendía culminar su recorrido en ese punto neurálgico del barrio de Lavapiés bajo el lema de “Remigración” contra las personas migrantes, es decir, exigiendo una deportación total e inmediata. Ante un fuerte dispositivo policial, los cientos de antifascistas congregados corearon consignas como “Madrid será la tumba del fascismo”, “No pasarán” y “Nativa o extranjera, la misma clase obrera”. Durante cerca de tres horas, la movilización antifascista se mantuvo en la plaza y evitó que los falangistas cumplieran su objetivo de intimidar a la población migrante del barrio.

Falange inició su concentración estatal en la céntrica plaza de Callao con alrededor de 150 personas, según testigos presenciales e imágenes difundidas. La marcha descendió por la calle Preciados, pero no pudo entrar en la Puerta del Sol, a pesar de que la policía había dejado una zona abierta para su tránsito. Finalmente, la manifestación falangista fue desconvocada sin haber logrado acercarse a Tirso de Molina. La plaza de Tirso, puerta de entrada a Lavapiés y lugar donde se encuentra la sede histórica del sindicato CNT, se ha convertido en lugar de encuentro de personas migrantes y punto neurálgico del antifascismo madrileño.

Esta movilización se suma a otras respuestas antifascistas recientes en el Estado español: la contestación a Falange en Gasteiz (Araba), la expulsión del agitador fascista Vito Quiles de Iruñea (Nafarroa), y las movilizaciones frente a Núcleo Nacional en València (País Valencià), Burgos (Castilla y León) o Barcelona (Catalunya). En todas ellas, los colectivos antifascistas fueron notablemente más numerosos que los grupos fascistas, demostrando la reorganización y la creciente fuerza de un movimiento que no está dispuesto a ceder el espacio público a la violencia fascista.

La concentración antifascista había sido convocada una semana y media antes por Sierra Antifascista y la Coordinadora Antifascista de Madrid, que llamaron a tomar la plaza una hora antes de la llegada de Falange para disputar el espacio público y proteger a las comunidades migrantes de Lavapiés, bajo el lema “Fuera racistas de nuestros barrios”. Esta era la segunda vez en pocos meses que los fascistas intentaban llevar sus proclamas antimigratorias hasta Tirso de Molina. El pasado 1 de mayo, Día Internacional de la Clase Trabajadora, la organización neonazi Núcleo Nacional hizo una aparición en el barrio, que se saldó con algunos neonazis detenidos en posesión de armas blancas. Esto indica que Lavapiés se ha vuelto un lugar muy codiciado para la propaganda fascista, pero la militancia antifascista no se lo va a permitir tan fácilmente.

0:00
/0:08
0:00
/0:17
0:00
/0:11