‘Pinchazo’ de Falange en el centro de Madrid
La convocatoria estatal apenas reúne a 150 personas en la capital, fracasa en su intento de entrar a Lavapiés por el bloqueo antifascista y trata de ocultarlo con imágenes engañosas.
La convocatoria estatal de Falange, prevista para este 8 de mayo en Madrid, se saldó con una escasa participación que se ha convertido en motivo de burla en redes sociales. Apenas 150 personas acudieron a la cita en la plaza de Callao, una cifra muy alejada de las expectativas de la organización fascista. A pesar de que el Ministerio del Interior dispuso un fuerte dispositivo policial para proteger su avance, los manifestantes de extrema derecha solo lograron recorrer la calle Preciados y se vieron obligados a desconvocar la marcha sin llegar siquiera a entrar en la Puerta del Sol ni aproximarse a su objetivo final.
El plan de la organización fascista consistía en finalizar su recorrido en la plaza de Tirso de Molina para exigir la expulsión masiva de las personas migrantes, pero el acceso al barrio de Lavapiés fue bloqueado por la movilización antifascista. Allí les esperaba un nutrido grupo de más de 700 antifascistas que ocuparon la plaza desde las 19:30 horas, estableciendo un muro de contención que resistió durante tres horas. La presencia masiva de manifestantes antifascistas forzó finalmente a Falange a desconvocar su acto ante la imposibilidad material de avanzar hacia un punto de encuentro de la comunidad migrante, emblemático para el antifascismo y donde se encuentra la sede histórica del sindicato CNT.
Ante la evidencia de la baja participación, la propia Falange y sus terminales mediáticas afines han tratado de ocultar el fracaso usando recursos visuales engañosos. Difundieron imágenes y vídeos grabados con planos cerrados y a ras de suelo, utilizando la acumulación de banderas para simular una densidad que los planos picados tomados desde las alturas desmienten. En esta línea de desinformación, el medio afín HerQles llegó a afirmar que la movilización contaba con la presencia de "miles" de personas, una cifra que contrasta con el recuento de los testigos que tomaron imágenes desde las alturas, que sitúan la cifra real en el entorno del centenar y medio de fascistas.
La respuesta antifascista en Tirso de Molina, donde se escucharon consignas como “Madrid será la tumba del fascismo” y “Nativa o extranjera, la misma clase obrera”, evitó la amenazante presencia fascista en el barrio, disputando el espacio público a quienes criminalizan y persiguen a la clase trabajadora por su origen. Días antes, en el 1 de mayo, la misma plaza de Lavapiés fue escenario de una aparición del grupo neonazi Núcleo Nacional, cuyos miembros, pertrechados con armas blancas, difundieron mensajes racistas.
Este nuevo intento de Falange por señalar a la población de Lavapiés, el segundo en pocos meses, concluyó con el repliegue de su escasa columna ante la superioridad numérica de la contramanifestación. La jornada terminó así sin que la organización fascista pudiera ejecutar su plan de intimidación, evidenciando una falta de capacidad de convocatoria que sus canales de propaganda intentaron compensar con manipulación audiovisual.
Este fracaso de Falange se sitúa en una tendencia de reorganización del movimiento antifascista en el Estado español, que ya ha neutralizado y confrontado convocatorias similares en Iruñea (Nafarroa), Gasteiz (Araba), València (País Valencià), Burgos (Castilla y León), Barcelona (Catalunya), o la Universidad Complutense de Madrid.







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