El sector de la industria y el comercio del metal en Galiza ha iniciado este martes 19 de mayo una nueva oleada de jornadas de huelga que mantiene paralizados los principales núcleos industriales del país. Esta reactivación de las protestas continúa con el histórico escenario de movilizaciones vivido la semana pasada, concretamente los días 13 y 14, cuando el parón total vació por completo los polígonos y talleres de Vigo, Pontevedra, Vilagarcía y Lalín, sumando a unos 33.000 trabajadores de 3.500 empresas. Aquella contundente demostración de fuerza obligó a las patronales Asime, Atra e Instalectra a convocar una reunión de urgencia el pasado viernes 15 a primera hora de la mañana para tratar de destrabar los convenios colectivos, un encuentro que, lejos de pacificar el sector, ha terminado por fracturar el frente sindical y renovar las movilizaciones de estos días.

La situación actual sobre el terreno se presenta dividida geográficamente tras los acontecimientos del fin de semana. En los astilleros y centros fabriles de Vigo, la actividad ha amanecido completamente detenida este martes debido al paro convocado de forma unilateral por el sindicato CIG. Esta central ha rechazado de plano el preacuerdo alcanzado el viernes entre la patronal y las cúpulas de UGT y CC.OO., el cual fue ratificado por las bases de estos dos últimos sindicatos en sendas asambleas el lunes. Miles de trabajadores integrados en la marcha de la CIG han recorrido la ciudad profiriendo duras consignas contra el pacto y acusando a las otras centrales de "venderse a los patrones", en una movilización que ha culminado ante el edificio de la Xunta. El secretario comarcal de CIG-Industria, Xulio Fernández, ha subrayado que "la alta participación evidencia que las plantillas repudian un acuerdo" que tachan de "tramposo" y que "no soluciona las demandas troncales del sector". Por el momento, la asamblea de Pontevedra ha suspendido los paros previstos para los días 20 y 21, que coincidía de forma estratégica con la celebración de la feria naval Navalia, a la espera de las acciones que tomen el resto de sindicatos.

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Movilización de CIG esta mañana en Vigo. Video: @RadioVigo (X)

Asamblea de trabajadores de CIG en Vigo, 18 de mayo. Foto: cig.gal
Asamblea de trabajadores de CIG en Vigo ayer, 18 de mayo. Foto: cig.gal

De forma simultánea, la provincia de A Coruña ha sumado este martes su propia primera jornada de huelga, aunque en este caso convocada de manera unitaria por la CIG, CCOO, UGT a la que también se ha sumado USO, con previsiones de extender los paros a los días 26 y 27. En las asambleas de Santiago, Ferrol y la capital coruñesa, que aglutinan a 15.000 operarios de más de 3.000 empresas de fontanería, electricidad o mecánica, se aprobó ir a la huelga debido a la parálisis de su propio marco normativo, caducado a finales de 2025. El detonante definitivo en este ámbito provincial ocurrió el pasado 6 de mayo, cuando la Confederación de Empresarios de A Coruña (CEC) suspendió de forma unilateral la mesa negociadora excusándose en una protesta del sector del comercio, rechazando incluso la propuesta de UGT de trasladar la cita a sus propios locales sindicales.

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Movilizaciones de este mediodía en A Coruña. Video: @GNACorunha (X)

Principales demandas

En el sector del comercio del metal, la CIG denuncia que los empresarios pretenden eliminar la cobertura del 100% del salario en casos de baja por incapacidad temporal y suspender la cláusula que impide absorber los pluses, buscando evitar el abono de los atrasos económicos a las categorías con mejores condiciones mientras se niegan en redondo a vincular la subida salarial al IPC. Por su parte, en el metal industrial, las plantillas exigen incrementos salariales firmes del 5% para 2026 y del 4% para 2027 con cláusula de revisión, rechazando el tope del 2% propuesto por las patronales. Asimismo, reclaman una reducción real de la jornada anual, actualmente una de las más elevadas del Estado, hasta fijarla en 1.712 horas (37,5 horas semanales), desestimando la oferta empresarial de otorgar un día festivo extra a costa de reajustes internos de la propia jornada.

La precariedad laboral y el repunte de la siniestralidad completan las reclamaciones de los sindicatos gallegos que lideran las manifestaciones de hoy. Los portavoces sindicales exigen regular de forma estricta la subrogación obligatoria para blindar los puestos de trabajo ante los cambios de contratas, así como establecer límites severos a la subcontratación y al uso de los contratos fijos discontinuos a través de Empresas de Trabajo Temporal. Exigen también una mayor compensación por los gastos de dietas y desplazamientos, así como un incremento de las partidas presupuestarias destinadas a la prevención de riesgos y seguridad laboral, puntos que consideran innegociables para frenar la alta tasa de accidentes registrada en los últimos tiempos.