Israel utilizó dos bases militares secretas en Irak para atacar a Irán
Desde 2024, el ejército sionista operó en el desierto occidental iraquí con apoyo de Washington, además de asesinar al pastor que descubrió las instalaciones por casualidad.
Una investigación publicada por el diario estadounidense The New York Times ha revelado que el ejército israelí operó de forma clandestina al menos dos bases militares secretas en el desierto occidental de Irak durante más de un año. De acuerdo con fuentes oficiales iraquíes, estas instalaciones provisionales fueron concebidas a finales de 2024 y utilizadas activamente durante los ataques contra Irán en junio de 2025, así como en las hostilidades subsiguientes, para ser posteriormente desmanteladas. El hallazgo, que inicialmente fue adelantado de forma parcial por The Wall Street Journal respecto a un único enclave, confirma ahora la existencia de un segundo puesto de avanzada.
El secreto militar comenzó a desmoronarse el pasado 3 de marzo, cuando un pastor beduino de 29 años, identificado como Awad al-Shammari, descubrió de manera fortuita una de las bases cerca de la localidad de al-Nukhaib. Según relataron testigos presenciales y familiares de la víctima al citado periódico, al-Shammari logró ponerse en contacto con el comando militar regional de Irak para reportar la presencia de soldados, tiendas de campaña y helicópteros agrupados en torno a una pista de aterrizaje improvisada. Poco después de realizar la denuncia, la camioneta en la que viajaba el civil fue perseguida y tiroteada desde el aire por un helicóptero militar, provocando su muerte en un ataque que las autoridades israelíes han rechazado comentar de manera oficial.

La revelación de estos asentamientos encubiertos ha desatado una intensa controversia en Bagdad, especialmente al constatarse que el gobierno de Estados Unidos, principal aliado de seguridad de Irak, tenía conocimiento de la existencia de al menos una de las bases desde mediados de 2025 y optó por ocultar la información a las autoridades locales. Funcionarios militares iraquíes explicaron que, tanto en las hostilidades del año pasado como en la agresión actual, Washington obligó al ejército iraquí a apagar sus sistemas de radar con el argumento de "proteger el espacio aéreo de las aeronaves estadounidenses". Esta medida dejó a las fuerzas armadas de Irak completamente ciegas ante las incursiones de un Estado "hostil" con la que no mantiene relaciones diplomáticas.
El legislador iraquí Waad al-Kadu calificó la situación como "una flagrante violación a la soberanía nacional" y criticó la "postura sumisa de los líderes de seguridad" durante una sesión parlamentaria confidencial. Por su parte, el general de división Ali al-Hamdani, comandante de las Fuerzas del Éufrates Occidental, admitió que el ejército "ya sospechaba" de la presencia israelí un mes antes del incidente del pastor, acusando al gobierno central de mantener un silencio deliberado. En contraste con estas declaraciones, el portavoz oficial de las fuerzas de seguridad nacionales, el teniente general Saad Maan, negó formalmente poseer datos sobre dichas infraestructuras, en un esfuerzo por contener la indignación pública que amenaza con desestabilizar los equilibrios de influencia entre Washington y Teherán en la región.