El Departamento de Defensa de los Estados Unidos ha completado el posicionamiento estratégico de tropas y armamento en el mar Caribe, estableciendo las condiciones logísticas necesarias para un eventual ataque militar contra Cuba. Según un informe publicado por el medio estadounidense Politico, la ejecución de esta ofensiva queda supeditada exclusivamente a la autorización final del presidente Donald Trump, quien estaría planeando la opción de una invasión tras considerar que las medidas de presión política y económica no han logrado desestabilizar al gobierno de la isla.

A pesar del conflicto bélico en desarrollo con Irán, la Armada de los Estados Unidos ha mantenido una movilización naval en la región caribeña que constituye el mayor despliegue de fuerza militar estadounidense fuera de Oriente Medio. Durante una reunión del gabinete efectuada el pasado miércoles en Washington, el secretario de Estado, Marco Rubio, advirtió que el país caribeño atraviesa graves dificultades y afirmó de manera categórica que" la existencia de un Estado fallido a tan solo 90 millas de sus costas representa una amenaza directa para la seguridad nacional de los Estados Unidos".

Los recursos estratégicos acumulados, menciona Politico, permitirían a las fuerzas armadas estadounidenses actuar de forma inmediata mediante diversas opciones operativas, que van desde ataques de precisión hasta una operación de captura de los líderes de La Habana, similar al secuestro del expresidente venezolano Nicolás Maduro ocurrida en enero. La flota actual incluye al grupo de ataque del portaaviones USS Nimitz, que ingresó al Caribe la semana pasada coincidiendo con la presentación de cargos judiciales en Estados Unidos contra el expresidente Raúl Castro. Asimismo, destructores y cruceros lanzamisiles patrullan la zona junto a drones avanzados y aeronaves de vigilancia que sobrevuelan los alrededores de la isla, mientras que los buques anfibios de la clase USS Kearsarge, con 2.500 infantes de marina a bordo, se preparan frente a las costas de Virginia para un posible despliegue de relevo.

Imagen de archivo del portaaviones de propulsión nuclear USS Nimitz. Foto: NYT
Imagen de archivo del portaaviones de propulsión nuclear USS Nimitz. Foto: NYT

Mark Cancian, exfuncionario del Pentágono y analista principal del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), señaló que la presencia del USS Nimitz cumple inicialmente una función de intimidación, pero advirtió que el navío, en coordinación con aviones de combate basados en Florida y Puerto Rico, asumiría "un rol activo" en caso de intervención. De acuerdo con Cancian, una fase inicial implicaría ataques aéreos para neutralizar las defensas de la isla, abriendo paso a operaciones más amplias orientadas a deponer el liderazgo cubano, fijando a Raúl Castro como el objetivo prioritario del operativo.

Desgaste acumulado

No obstante, la estrategia de la Casa Blanca enfrenta serios límites temporales debido al desgaste acumulado de sus tripulaciones, muchas de las cuales superan los diez meses en alta mar frente al periodo ordinario de seis a siete meses. Esta sobreextensión operativa, agravada por el bloqueo simultáneo a buques iraníes en el golfo Pérsico y misiones previas como la del portaaviones USS Gerald R. Ford, ha generado preocupación interna en el sector militar respecto a las futuras labores de mantenimiento y reparación de la flota. 

El bloqueo continúa

En paralelo a las tensiones militares, el Gobierno de La Habana denunció este miércoles el impacto inhumano que las sanciones económicas de Washington están generando sobre la infraestructura civil de la isla. Antonio Rodríguez, presidente del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INRH), informó a la televisión estatal cubana que aproximadamente el 28% de la población, lo que representa a unos 2,7 millones de habitantes de un total de 9,7 millones, sufre graves dificultades en el suministro de agua corriente. Según detalló el funcionario, el cerco petrolero decretado por la Administración Trump y las recientes órdenes ejecutivas han colapsado el funcionamiento de las estaciones de bombeo, las plantas de tratamiento y los sistemas de distribución.

Ante esta contingencia, Rodríguez señaló que el sector pretende acelerar un cambio en su matriz energética, con el objetivo de lograr que el 52% de las 3.300 estaciones de bombeo del país operen próximamente con fuentes de energía renovable. Esta crisis en los servicios esenciales se enmarca en la emergencia energética que padece Cuba desde mediados de 2024, la cual se ha agudizado drásticamente desde enero tras la suspensión casi total de las importaciones de crudo extranjero vigentes desde finales de 2025.