La Comisión Europea presentó este miércoles en Bruselas su propuesta de presupuesto para el año 2027, el cual marcará el cierre del actual ciclo financiero de la Unión Europea antes de dar paso al próximo marco plurianual. La hoja de ruta diseñada por el Ejecutivo comunitario refleja un incremento significativo en el gasto militar, sumado al recrudecimiento en la gestión de la política migratoria. Coincidiendo con este despliegue de recursos, la Bruselas cerró también un paquete de reformas normativas para simplificar la contratación pública en materia militar y acelerar las inversiones industriales del sector. La viceministra chipriota de Asuntos Europeos, Marilena Raouna, cuyo país ejerce la presidencia de turno del Consejo de la Unión Europea, destacó en un comunicado oficial que "la capacidad de defensa y la competitividad deben ir de la mano para consolidar una Europa estratégicamente autónoma".

En el plano estrictamente financiero, el borrador presupuestario plantea asignar un total de 200.000 millones de euros en compromisos, elevando los pagos efectivos hasta los 212.000 millones de euros, lo que representa un repunte del 7% respecto al ejercicio anterior. Dentro de las nuevas partidas prioritarias, el blindaje de las fronteras exteriores comunitarias contará con 3.400 millones de euros, de los cuales 2.000 millones de euros se destinarán al Fondo para la Gestión Integrada de las Fronteras y 1.100 millones de euros a reforzar los recursos de la "ICE europea", Frontex. Este gasto supone un aumento del 26,4% respecto al presupuesto de este año, que es de 2.690 millones de euros.

La "gestión" de la migración y el "asilo" absorberá otros 2.400 millones de euros, ante la reciente aprobación de la construcción de campos de concentración en terceros países a los que deportar personas migrantes. Asimismo, el apoyo financiero a Ucrania se consolidará mediante la movilización de 90.000 millones de euros en préstamos para el periodo bienal, garantizando en las cuentas de 2027 una partida de 1.150 millones de euros adicionales para sufragar los intereses de dicha deuda, que asumirán los veintisiete.

Foto: standard.co.me
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Más armas y más rápido

De forma complementaria al presupuesto, el gasto militar común, separado del gasto de cada Estado, recibirá una asignación de 2.300 millones de euros, un 15,6% más que en 2026 (1.990 millones) que se gestionará bajo el nuevo marco de "flexibilización administrativa" acordado entre los negociadores del Consejo y del Parlamento Europeo.  Este acuerdo político, conocido como el "quinto ómnibus", busca relajar la regulación que afecta a las empresas del sector militar para "optimizar los recursos" del Fondo Europeo de Defensa y del Programa de la Industria de Defensa. La reforma, que aún debe ser refrendada de manera formal por los Veintisiete y por el pleno de la Eurocámara, reduce significativamente los requisitos burocráticos para acceder a los fondos comunitarios, aporta mayor predictibilidad a las inversiones y mantiene la potestad de la Agencia Europea de Defensa para actuar como un organismo central de compras conjuntas a nivel continental.

Entre las medidas técnicas más destacadas de la reforma normativa se encuentra el establecimiento de un marco armonizado para acelerar la concesión de permisos en proyectos militares, fijando un plazo máximo de 120 días hábiles y estipulando la aprobación por silencio administrativo positivo si las autoridades competentes no emiten una resolución contraria antes de que expire el tiempo fijado. El texto final valida las modificaciones correspondientes a la normativa medioambiental y de sustancias químicas, permitiendo exenciones específicas para el uso de ciertos componentes con fines militares, bajo el principio declarado de "mantener una alta protección del entorno".

2.800 millones más para Kiev

En paralelo a la planificación macroeconómica para 2027, la ejecución financiera inmediata hacia Ucrania sigue concentrando la atención y el debate político en Bruselas debido a la envergadura de los fondos comprometidos de forma continuada. Coincidiendo con los debates presupuestarios, la Comisión Europea ha formalizado la entrega de un nuevo tramo de 2.800 millones de euros, correspondiente al séptimo pago del Fondo para Ucrania, una herramienta que ya acumula 29.500 millones de euros en transferencias directas para sostener el presupuesto estatal de Kiev. La comisaria de Ampliación, Marta Kos, defendió iniciar la preparación técnica de las negociaciones de adhesión el próximo 15 de junio, un avance diplomático factible después de que el nuevo Gobierno de Hungría optara por retirar el veto que mantenía de manera firme la administración de Budapest, aunque ahora es Varsovia quien parece poner ciertas pegas en relación a la glorificación de figuras nazis por el gobierno de Zelensky.

Este flujo de capital se complementará de manera inminente con los primeros dividendos del mencionado plan bienal de 90.000 millones de euros, equivalente a la totalidad del gasto sanitario público anual del Estado español. Según confirmó en rueda de prensa el portavoz económico del Ejecutivo comunitario, Balazs Ujvari, los servicios técnicos ultiman los procedimientos para transferir un primer montante de 9.100 millones de euros a lo largo de este mismo mes de junio. La distribución de estos recursos de emergencia se dividirá en 5.900 millones de euros destinados de forma exclusiva a la cobertura del gasto militar derivado de la guerra con Rusia, mientras que los 3.200 millones restantes sufragarán "necesidades perentorias de la administración pública ucraniana".

Esta intensa inyección de recursos comunitarios se produce en un escenario de creciente fiscalización internacional y críticas sobre el impacto a largo plazo de estas partidas en las economías europeas, especialmente tras la reciente gira institucional que el presidente Zelensky ha realizado por diversas capitales europeas para captar apoyos bilaterales adicionales, un recorrido que incluyó compromisos económicos destacados como los 1.000 millones de euros suscritos en su última visita oficial al Estado español.