El FMI ordena austeridad y 'control estricto del gasto' en la eurozona
El organismo recorta las previsiones de crecimiento y aboga por una subida de tipos, admitiendo que la medida "causará un perjuicio directo en el tejido económico de las familias".
El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha hecho públicas este jueves sus "recomendaciones" de política económica para los países de la zona euro, articulando un firme alegato en favor de la austeridad y la 'contención fiscal' como principales vías de respuesta ante la crisis derivada de la guerra contra Irán. A pesar de constatar un panorama de débil crecimiento económico en la región, el organismo ha establecido como "prioridad absoluta" para las políticas comunitarias el mantener ancladas las expectativas de inflación y "mitigar el impacto del shock adverso dentro del margen fiscal disponible de cada Estado". En su análisis, la institución oligárquica reconoce la "urgencia" de Europa por reducir su dependencia energética externa y "su limitada capacidad" para gestionar de manera conjunta los impactos económicos y geopolíticos actuales. No obstante, el tratamiento propuesto insiste en un endurecimiento de las condiciones financieras, asumiendo que las perspectivas para la eurozona se han deteriorado debido a "un choque de oferta en Oriente Medio" que "reduce la confianza y restringe el acceso al crédito".
Bajo este escenario de crisis auspiciado por las administraciones de EEUU e Israel, el FMI ha revisado a la baja las previsiones de crecimiento de la eurozona, situándolas en un 0,9% para 2026 y en un 1,2% para 2027, lo que representa una disminución de 0,5 y 0,2 puntos porcentuales, respectivamente, frente a los cálculos previos a la agresión de este año. De forma paralela, las proyecciones de inflación se han elevado hasta el 2,8% en 2026 y el 2,3% en 2027, situándose 0,8 y 0,4 puntos por encima de lo estimado inicialmente. Para contrarrestar esta inercia de precios, el Fondo establece un incremento en los tipos de interés de 50 puntos básicos durante el transcurso de 2026, admitiendo que dicha medida "causará un perjuicio directo en el tejido económico de las familias y las corporaciones europeas".

A la hora de evaluar las herramientas de protección pública, el FMI determina "de manera tajante" que "no está justificado un apoyo fiscal generalizado por parte de los Estados". Según los criterios del Fondo, estas subvenciones "desincentivan el ahorro de energía y provocan efectos indirectos nocivos sobre otros países importadores de combustibles".
La postura del organismo también se extiende a la regulación empresarial y a la política impositiva. Respecto al Marco Temporal de Ayudas Estatales por la Crisis de Oriente Medio diseñado por la Comisión Europea para respaldar a las firmas 'afectadas por los costes de la energía', el Fondo advierte que "la flexibilización de las normas debe supervisarse minuciosamente para no ralentizar la transición ecológica", insistiendo en que todo soporte adicional tiene que ser limitado. Asimismo, el FMI rechaza de forma expresa las peticiones reiteradas del Estado español, Alemania, Italia, Austria y Portugal para que Bruselas habilite un marco legal que permita aprobar un nuevo impuesto sobre los beneficios extraordinarios de las corporaciones energéticas. El informe técnico desaprueba recurrir de manera repetida a estos gravámenes extraordinarios, argumentando que "se corre el riesgo de desalentar las inversiones necesarias en el sector".