La República Islámica de Irán ha respondido con determinación militar ante la campaña de bombardeos ejecutada por Estados Unidos, lanzando una serie de ataques de represalia contra instalaciones norteamericanas en Kuwait, Baréin y Catar. Esta contundente acción defensiva coincide con las ceremonias fúnebres de Estado en la ciudad de Mashad, donde una multitud se congregó para la inhumación del líder supremo asesinado, Ali Khamenei.

La nueva oleada de ataques estadounidenses ha tenido como blanco principal la periferia de la central de Bushehr, la única planta nuclear operativa en el país, además de diversas infraestructuras clave. El gobernador adjunto de la provincia de Bushehr, Ehsan Jahanian, detalló que los proyectiles impactaron en las inmediaciones de la central, en la base militar de Choghadak y en un puerto pesquero local, aclarando que no se registraron daños estructurales ni víctimas en el complejo atómico, el cual cuenta con la colaboración técnica de la agencia rusa Rosatom. Asimismo, la agencia de noticias iraní FARS informó de que los misiles estadounidenses causaron graves destrozos en un puente ferroviario estratégico que conecta la ruta comercial de Irán con Turkmenistán, China y Rusia. Según los balances oficiales de las autoridades sanitarias iraníes, las dos jornadas de hostilidades norteamericanas se han cobrado la vida de 14 personas y han dejado 78 heridos.

Lejos de replegarse, las fuerzas iraníes activaron sus sistemas ofensivos para responder. De acuerdo con los datos facilitados por la Guardia Revolucionaria, Teherán coordinó un ataque combinado de misiles balísticos, de crucero y drones contra las bases estadounidenses de Arifjan y Ali Al Salem en Kuwait, así como las instalaciones navales y aéreas de Juffair y Sheikh Isa en Baréin, provocando daños materiales y al menos un herido en territorio kuwaití.

En el plano político y diplomático, el presidente del Parlamento y negociador jefe iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, ratificó a través de una declaración pública que “cada agresión recibida obtendrá una réplica inmediata del mismo calibre”. El alto funcionario advirtió que “Estados Unidos aún tiene que aprender que la intimidación y la mala fe ya no quedan impunes” y subrayó de forma categórica que la libre navegación por el estratégico estrecho de Ormuz “no se someterá a las amenazas de la Casa Blanca”, sino que dependerá exclusivamente de los convenios adoptados con Teherán.

Mientras tanto, en las calles de Mashad, cientos de miles de personas han desafiado el peligro de nuevos ataques aéreos para acompañar el féretro de Khameneí, portando masivamente banderas rojas que simbolizan el martirio, mientras el nuevo líder, Mojtaba Khamenei, se mantiene temporalmente apartado del foco público para asegurar su protección tras sobrevivir a un bombardeo conjunto de Estados Unidos e Israel.

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