La Eurocámara aprueba ‘Chat Control 1.0’ pese a la mayoría de votos en contra
Tras haber sido rechazada dos veces, el PPE fuerza una maniobra que exige mayoría absoluta para tumbar la ley, haciendo que muchos diputados estén ausentes ‘por las vacaciones’ y la medida de escaneo masivo de mensajería privada salga adelante.
El Parlamento Europeo ha reactivado el polémico régimen de vigilancia masiva de las comunicaciones conocido como “Chat Control 1.0”, prorrogando hasta el año 2028 la autorización para que las grandes corporaciones tecnológicas escaneen los mensajes privados de los ciudadanos de la Unión. Este resultado legal se ha materializado a pesar de que la clara mayoría de los eurodiputados que emitieron su voto en el pleno votaron expresamente a favor de rechazar la regulación.
En concreto, la moción parlamentaria para tumbar el escaneo masivo cosechó 314 votos a favor de la derogación frente a 276 apoyos a la norma y 17 abstenciones, un veredicto mayoritario que habría supuesto el fin de la medida, pero que ha terminado naufragando debido a una calculada maniobra reglamentaria.


Diputados de cada partido que votaron a favor de derogar la ley.
La reinstauración de la norma responde a una maniobra procedimental de rara invocación diseñada por el Grupo del Partido Popular Europeo (PPE), el partidode Von der Leyen, con el respaldo directo de la presidenta de la Eurocámara, Roberta Metsola. El Parlamento ya había rechazado de forma contundente esta misma medida hasta en dos ocasiones previas, la más reciente el pasado mes de marzo mediante un amplio margen de 311 votos contra 228.
A la tercera va la perdida
Ante este bloqueo repetido, los promotores de la vigilancia masiva forzaron una segunda lectura bajo una tramitación de urgencia que alteró las reglas del juego parlamentario, invirtiendo el umbral requerido y exigiendo una mayoría absoluta de todo el hemiciclo, fijada en 361 votos, para poder vetar la ley. Al programar deliberadamente este sufragio en la última sesión plenaria antes del receso de verano, cuando la asistencia de diputados es previsiblemente baja debido a las vacaciones, la cúpula comunitaria logró que cada ausencia y cada abstención operara de manera estructural como un voto a favor del espionaje.
Más allá del conflicto en los despachos, los detractores insisten en que obligar a plataformas como Instagram, Discord, Snapchat, Gmail o iCloud a monitorizar el contenido de los usuarios sin una orden judicial previa constituye un sistema ilegal de control social. El propio servicio jurídico del Consejo de la Unión Europea ha emitido advertencias previas señalando que este enfoque colisiona de frente con el ‘derecho fundamental a la privacidad’, mientras que informes científicos de la propia Eurocámara concluyen que “es imposible aplicar este escaneo automatizado a gran escala sin generar un volumen masivo de falsos positivos que incriminen a ciudadanos inocentes”.
A este respecto, Patrick Breyer, exeurodiputado y activista de la privacidad del Partido Pirata, citó datos de la policía federal alemana que demuestran que el 48% de las alertas automáticas de estos sistemas carecen de relevancia penal, al tiempo que estadísticas de la Comisión Europea indican que el rastreo de chats privados solo aportó el 36% de los informes de abuso en el último ejercicio analizado. A pesar de la imposición de este marco temporal, la pugna legislativa continuará el próximo mes de septiembre, fecha en la que las instituciones comunitarias tienen previsto retomar las negociaciones para la versión permanente y definitiva de la norma, denominada “Chat Control 2.0”.