Irán ataca una base aérea de EEUU en Jordania
La operación responde a la previa destrucción de cinco petroleros iraníes por parte de Washington y amenaza con paralizar los puertos de Kuwait y Bahréin en un contexto de nueva escalada.
La Guardia Revolucionaria Islámica de Irán ha anunciado la ejecución de una serie de ataques concentrados con misiles balísticos contra infraestructuras militares estratégicas de Estados Unidos en Jordania, así como contra dos destructores de la Armada estadounidense desplegados en aguas de la región. La maniobra, calificada por las autoridades militares iraníes como una acción directa de represalia, marca un grave pico de escalada en el enfrentamiento entre Teherán y Washington, extendiendo el conflicto hacia las rutas marítimas del transporte de crudo y las bases aéreas occidentales en Oriente Próximo.
A través de un comunicado oficial emitido por la Fuerza Aeroespacial del cuerpo militar iraní, Teherán confirmó la puesta en marcha de la operación denominada “Yahida Karrar”. Según el documento, la ofensiva tuvo como objetivo prioritario la base aérea de Al Azraq, una instalación militar clave situada en territorio jordano que alberga a un importante contingente de las Fuerzas Armadas estadounidenses. Las autoridades de la Guardia Revolucionaria aseguraron haber lanzado una oleada de “misiles balísticos de combustible sólido y líquido” dirigida de forma específica contra un “hangar de mantenimiento, preparación y despliegue de aviones de combate F-35, F-16 y F-15, así como el refugio de las aeronaves” que causaron “graves daños al enemigo”, inutilizando parte de la capacidad de respuesta aérea estadounidense en la zona.
Pocas horas después de la incursión en suelo jordano, la Guardia Revolucionaria hizo pública una segunda acción ofensiva, esta vez enfocada en el ámbito naval. Las fuerzas iraníes afirmaron haber lanzado un nuevo ataque “con potentes misiles balísticos contra los destructores de combate DDG-119 y DDG-53”, que corresponden a los buques de la Armada de Estados Unidos USS Delbert D. Black y USS John Paul Jones. Ambos navíos forman parte de la red de protección y patrulla marítima que Washington mantienen desplegada.
Irán argumenta que estas operaciones responden de forma directa a lo que describe como “acciones agresivas y al hostigamiento malintencionado contra petroleros y buques iraníes”. Apenas unas horas antes, el jefe del Estado Mayor General de las Fuerzas Armadas de Irán, el general Alí Abdolahi había advertido de forma pública que “cualquier ataque contra petroleros iraníes provocará que las Fuerzas Armadas de la República Islámica de Irán tomen como objetivo las bases estadounidenses en la región”.
La escalada bélica se produjo inmediatamente después de que el Mando Central del Ejército de Estados Unidos reivindicara la destrucción de cinco petroleros de bandera iraní en aguas de la región. Las fuentes militares estadounidenses justificaron este ataque contra la flota mercante iraní como “una medida de represalia por una agresión previa dirigida contra una de sus propias embarcaciones navales”.
Tras estos hechos, la Guardia Revolucionaria ha lanzado un ultimátum formal instando a las tripulaciones de los petroleros que se encuentran actualmente fondeados o atracados en los puertos de Kuwait y Bahréin a abandonar “de inmediato” las naves.