La plantilla de Airbus decide por la mínima mantener la huelga
Un 51% de los trabajadores opta por no suspender las movilizaciones tras el veto a CGT y ÚTIL de la mediación con Industria; han convocado una manifestación para este sábado desde la Plaza Colón de Madrid.
Las asambleas de trabajadores de Airbus han decidido por un ajustadísimo margen mantener la huelga indefinida que enfrenta a la plantilla con la multinacional de aviación. A pesar del principio de acuerdo hecho público el pasado viernes por el Ministerio de Industria junto a la dirección de la compañía y los sindicatos mayoritarios, las votaciones en los centros de trabajo han concluido con la decisión de seguir con las movilizaciones. Un 51% de los participantes se ha manifestado en contra de pausar el paro, frente a un 48% que votó a favor de suspenderlo temporalmente y un pequeño porcentaje que optó por la abstención. La decisión final ha quedado decantada por una diferencia de tan solo 67 votos, según confirman fuentes de la asamblea de trabajadores y el sindicato ÚTIL a elDiario.es.
El resultado refleja una clara brecha entre los diferentes centros de producción de la multinacional. Las plantas con mayor volumen de empleo han decantado la balanza hacia la continuidad de la protesta. En el centro de San Pablo, situado en Sevilla, el apoyo a mantener la huelga fue abrumador, alcanzando el 76%. Por su parte, la factoría de Getafe, en Madrid, inclinó también el resultado hacia el mantenimiento de los paros, aunque con un estrecho margen del 46% frente al 45% que defendía frenar la huelga. El peso conjunto de estos dos centros neutralizó la postura mayoritaria del resto de las plantas, donde la plantilla votó a favor de interrumpir el paro. Cádiz registró un 94% de apoyos a la pausa, en las instalaciones de Illescas (Toledo) y Albacete fue el 60%, y el centro sevillano de Tablada alcanzó también un 60% favorable a la suspensión temporal.
El malestar de los trabajadores en las asambleas responde en buena medida a cómo se gestionó la negociación del acuerdo anunciado el pasado viernes por el ministro de Industria, Jordi Hereu. En las reuniones de mediación celebradas en el ministerio no se permitió la entrada de los representantes de los sindicatos CGT y ÚTIL, convocantes formales de la huelga y con una fuerte implantación entre el personal movilizado. Esta exclusión provocó indignación entre las bases, que interpretaron la maniobra como un “atropello” y un intento de sobrepasar a los verdaderos impulsores del paro en las plantas.
Ante la exigencia continuada de las asambleas y de las centrales CGT, ÚTIL y UGT desde finales de la semana pasada, la dirección de Airbus aceptó reunirse con el comité de huelga el martes por la mañana. Sin embargo, las posiciones no registraron avances. Según explicó Marc Vidal, representante del sindicato ÚTIL, la multinacional se negó a modificar el documento negociado el viernes en la sede ministerial y no se movió de su propuesta inicial. Ante este bloqueo, el comité de huelga acordó el martes por la tarde “pausar el conflicto” a las puertas de las instalaciones a partir del miércoles, con el objetivo de abrir “espacios de encuentro en asambleas” a lo largo de los días sucesivos.
Pese al resultado dividido en las votaciones, en el seno de la plantilla impera la lectura de que los compromisos alcanzados son fruto directo del esfuerzo acumulado durante semanas de paros. La propuesta trasladada a la plantilla contempla el mantenimiento de las subidas salariales vinculadas al IPC, la recuperación de parte del poder adquisitivo perdido durante los últimos ejercicios y el restablecimiento del régimen de teletrabajo. Los trabajadores afirman que esas condiciones son consideradas como un logro directo de la organización y afirman que “en realidad es nuestro”, en referencia al paquete de mejoras conseguido frente a la cúpula.
Origen de la huelga
El origen de este conflicto laboral se remonta a los primeros días del mes de julio, cuando el anuncio de recortar las jornadas de teletrabajo actuó como la “gota que colmó el vaso” de unos empleados afectados por la devaluación paulatina de sus sueldos. Todo ello se produjo, además, en un contexto en el que la multinacional registraba cifras récord de beneficios económicos a nivel global. La suma de estos factores desencadenó cinco semanas de paros continuados con un elevadísimo nivel de seguimiento y varios momentos de tensión entre la plantilla y la dirección, a la que los empleados recriminan “una falta constante de escucha hacia las asambleas”.
Las diferencias sobre el cauce de la protesta ya se habían manifestado a finales de julio, momento en el que se votó un primer borrador de acuerdo entre la dirección de Airbus y los sindicatos CCOO, ATP y SIPA, rechazado por los trabajadores en una apretada votación. Tras la pausa de las vacaciones de agosto, las asambleas reanudaron su actividad aprobando la reanudación de la huelga con carácter indefinido desde el pasado 25 de agosto. Durante ese periodo, la dirección intentó vincular la reapertura de las conversaciones a la retirada de la protesta, pero la plantilla rechazó ese chantaje de forma repetida.
Los trabajadores de Airbus han convocado una manifestación en Madrid para el próximo sábado, 12 de septiembre. La marcha discurrirá desde la Plaza de Colón hasta la sede del Ministerio de Industria y contará con la participación de empleados venidos de los centros de trabajo de Madrid, Sevilla, Albacete, Toledo y Cádiz.