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Polonia: “La OTAN derrotaría a Rusia bastante rápido si se quita los guantes”

El ministro de Asuntos Exteriores polaco, Radosław Sikorski, afirma en Kiev que la Alianza Atlántica cuenta con capacidad aérea para “eliminar toda la red de refinerías de Rusia en seis semanas”.

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El ministro de Asuntos Exteriores y viceprimer ministro del Gobierno polaco, Radosław Sikorski. Foto: PAP
El ministro de Asuntos Exteriores y viceprimer ministro del Gobierno polaco, Radosław Sikorski. Foto: PAP

El ministro de Asuntos Exteriores y viceprimer ministro de Polonia, Radosław Sikorski, declaró el pasado 12 de septiembre durante la reunión anual de la Yalta European Strategy (YES) en Kiev que la OTAN derrotaría “bastante rápido” a la Federación Rusa si Moscú lanzara un ataque y la Alianza respondiera sin restricciones. “Si Rusia nos atacara y nos quitáramos los guantes, creo que derrotaríamos a Rusia bastante rápido. Tenemos una superioridad abrumadora sobre Rusia en el poder aéreo. General, corrígeme si me equivoco, pero se trata de algo así como 2.500 aviones. Incluso sin Estados Unidos sigue siendo abrumadora, y no he comprobado recientemente cuántos F-35, JASSM y todas las capacidades de ataque en profundidad tenemos. Pero si los ucranianos han eliminado la mitad de la capacidad de refinación de Rusia en seis meses, nosotros podríamos hacerlo en seis semanas y eliminar la otra mitad”.

La cita, reproducida a partir de la intervención en el panel titulado Can Europe, Together with Ukraine, Contain Russia?, fue recogida por Kyiv Post, Independent, Ukrainska Pravda y RBC-Ukraine, entre otros. Sikorski destacó que la aparente ventaja occidental se mantendría incluso sin participación estadounidense y vinculó su argumento a “la necesidad de convencer a Vladimir Putin de que cualquier agresión contra Europa tendría un precio increíblemente costoso”. Varios medios, incluido el Kyiv Post, aclaran que la osada declaración del ministro de exteriores polaco se refería a “un conflicto potencial entre Rusia y la OTAN en su conjunto, no a una guerra bilateral Polonia-Rusia”.

La reacción de Rusia no se hizo esperar. La portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, María Zajárova, calificó las palabras de Sikorski de “rusofobia cerebral” (brain-washing Russophobia o Russophobia of the brain) en un mensaje en Telegram.

Polonia dispone actualmente de aproximadamente 75-80 aviones de combate, frente a unos 300 de Rusia, y la cifra de 2.500 alude al poder aéreo total de la Alianza. Varsovia es uno de los aliados de la OTAN que más invierte en gasto militar, alrededor del 4,8% del PIB en periodos recientes, y ha modernizado su ejército con material occidental: F-35, Abrams, HIMARS. Sin embargo, la superioridad aérea que invoca Sikorski no garantiza una victoria rápida ni exenta de costes: la guerra en Ucrania ha demostrado que el dominio del aire, por abrumador que sea, no basta para doblegar a un adversario dispuesto a resistir, y que la comparación con la campaña contra las refinerías ignora factores como la defensa antiaérea, la dispersión de objetivos y el riesgo de escalada nuclear. La disuasión es un juego de señales, y las palabras de Sikorski han sido interpretadas, sobre todo, como una señal dirigida a Moscú, pero también a los propios aliados europeos que aún dudan en aumentar su gasto militar.

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La “advertencia” de Sikorski se apoya en la campaña ucraniana con drones y misiles de largo alcance contra la infraestructura de refinerías rusas, intensificada desde principios de 2026. Estimaciones independientes y ucranianas sitúan la capacidad de refinación rusa fuera de servicio en torno al 30-50% en diferentes momentos, según análisis de la Agencia Internacional de la Energía (IEA), Reuters y S&P Global, que reportaron cifras del 33-40% o más de un tercio en los puntos álgidos de junio y julio. Los ataques han provocado caídas históricas en el procesamiento de crudo, e incluso escasez de combustible en Rusia, restricciones a las exportaciones y pérdidas millonarias.

Ejercicios “agresivos”

Sikorski también destacó que los presupuestos militares combinados de los países bálticos y nórdicos superan ya al de Rusia, aunque reconoció que Europa aún no tiene plena soberanía militar. En el mismo foro propuso ejercicios de la OTAN “agresivos” cerca del enclave ruso de Kaliningrado para “generar incertidumbre estratégica en Moscú y forzar el redespliegue de tropas desde Ucrania”. La intervención se produjo en la 22.ª reunión anual de YES, organizada por la Fundación Victor Pinchuk bajo el lema Peace Through Strength NOW!, y en medio un momento de tensión elevada en la frontera polaco-ucraniana: el 13 de septiembre Rusia atacó la estación de tren de Yahodyn, a pocos kilómetros de Polonia, poco después del paso de figuras como el expresidente británico Boris Johnson y el exdirector de la CIA David Petraeus. Polonia ha ido acelerando su escalada en las declaraciones tras incidentes previos, como la presunta entrada de drones rusos en su espacio aéreo en 2025.