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Cientos de jóvenes acampan en Lisboa contra la ley de alquileres y el rentismo

Denuncian que la nueva normativa del Gobierno conservador de Luís Montenegro acelera los desahucios y dispara las rentas: el precio de la vivienda se ha triplicado en una década.

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Foto: @acampada.lisboa (Instagram).
Foto: @acampada.lisboa (Instagram).

Cientos de jóvenes portugueses, convocados bajo el lema “Não dá mais? Então monta a tua tenda!” (“¿No aguantas más? ¡Entonces monta tu tienda!”), iniciaron el pasado sábado 17 de octubre la “Acampada de Lisboa pela Habitação” en la céntrica Praça do Rossio. Tras una multitudinaria manifestación de la CGTP contra el coste de la vida, se instalaron medio centenar de tiendas de campaña que este lunes rozaban el centenar. Los participantes, organizados en grupos de afinidad y turnos de vigilancia, exigen al Ejecutivo de Luís Montenegro que revierta la nueva ley de arrendamientos, decrete el fin de los desahucios sin alternativa habitacional, el freno a la compra de vivienda por fondos inmobiliarios, el aumento del parque público, la recuperación de inmuebles vacíos y la aplicación de techos de renta “verdaderamente asequibles”.

La protesta se produce en medio de la crisis de vivienda que golpea con especial crudeza a la clase trabajadora. Según los datos del INE y el Banco de Portugal, los precios de la vivienda subieron un 17,8% interanual en el primer trimestre de 2026, y los alquileres acumulan una mediana de 9,29 euros por metro cuadrado. En la última década, los precios de compra y alquiler se han triplicado, mientras que los salarios reales solo han aumentado un 16%. El Gobierno conservador de Montenegro (PSD/AD) impulsó una reforma del régimen de arrendamientos (NRAU), aprobada el pasado 30 de septiembre con el apoyo de la derecha y la abstención de la extrema derecha Chega, que reduce de tres a dos meses el plazo para ejecutar desahucios por impago y elimina el tope del 2% en las actualizaciones de los nuevos contratos. El primer ministro ha pedido a los movimientos sociales que “no importen climas de inestabilidad por razones egoístas”, al tiempo que defiende que su ley “aumentará la oferta”.

La respuesta institucional a la movilización ya ha mostrado su cara más represiva en otras ciudades. En Porto, la policía desalojó en la madrugada del 15 al 16 de octubre la acampada de la Praça D. João I, dejando un saldo de 37 heridos, dos de ellos graves, según denunciaron los organizadores. La Policía de Seguridad Pública (PSP) justificó la carga por la “resistencia” de los manifestantes y negó la gravedad de las lesiones, mientras la Inspección General de la Administración Interna ha abierto un expediente y numerosos testigos han desmentido la versión policial. En Lisboa, la PSP ha advertido de que la ocupación permanente del espacio público no está autorizada y que las concentraciones no pueden prolongarse más allá de las 00:30, si bien no ha intervenido con violencia hasta la fecha. Los acampados responden con el artículo 45 de la Constitución portuguesa, que garantiza el derecho de reunión y manifestación, y corean consignas contra el patrimonio inmobiliario del primer ministro: “Montenegro, presta atención, tu casa se va a convertir en una ocupación”.

La acampada de Lisboa se inspira en las movilizaciones de Madrid y Porto, y en su asamblea popular ha aprobado mantener la protesta de forma indefinida, así como convocar una “huelga general ibérica” para el próximo 11 de noviembre en coordinación con los sindicatos.