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“La Generación Z se hace cargo”: Oleada juvenil en Alemania contra los recortes y el rearme

Más de 100.000 jóvenes protestan en 30 ciudades contra la Wehrpflicht y los recortes educativos, según los organizadores; disturbios y cargas policiales en Frankfurt y Colonia.

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Imagen: Kai Pfaffenbach/REUTERS
Imagen: Kai Pfaffenbach/REUTERS

Más de 100.000 jóvenes, según los organizadores, y decenas de miles según la policía, se echaron a la calle el sábado 31 de octubre en más de 30 ciudades alemanas convocados por la iniciativa “Gen Z regelt” (“La Generación Z se hace cargo”), inspirada en las protestas juveniles francesas. Las marchas reclamaron más fondos para escuelas y universidades, medidas contra el coste de la vida y la vivienda, justicia generacional, protección climática y el rechazo a la reintroducción del servicio militar obligatorio (Wehrpflicht).

Bajo lemas como “Bildung statt Bomben” (“Educación en vez de bombas”), “Merz muss weg” (“Merz debe irse”) y “Kämpfen wie die Jugend in Frankreich” (“Luchar como la juventud en Francia”), los manifestantes señalaron al canciller Friedrich Merz (CDU) como “el rostro de la crisis”, según la crónica de Perspektive. En Hamburgo, una portavoz resumió el espíritu de la convocatoria: “Estamos aquí como estudiantes, aprendices, jóvenes, pero también como padres, abuelos o simplemente personas que ya no quieren soportar esta política”.

La jornada terminó con disturbios en varias ciudades

En Frankfurt se registraron varios incidentes: algunos grupos saquearon una tienda de ropa deportiva y una armería, de la que sustrajeron al menos dos armas que la policía recuperó después, y lanzaron botellas, piedras y artefactos pirotécnicos a la Policía. Hubo 54 detenidos de entre 13 y 29 años, según DW. En Colonia, la policía usó cañones de agua y, según Perspektive, también gases lacrimógenos y posiblemente balas de goma; cientos de personas fueron rodeadas y retenidas durante horas en un encapsulamiento. En Hamburgo se levantaron barricadas en llamas y en Berlín se lanzaron botellas y petardos. El ministro del Interior, Alexander Dobrindt, atribuyó la violencia a “grupos de extrema izquierda violentos y alborotadores procedentes de la comunidad migrante” y elogió a la policía por haber evitado “estallidos como los vistos en París”. La iniciativa se distanció: “Lo que ocurrió después del final de las concentraciones no estuvo bajo nuestro control”.

La crónica de Perspektive documenta que un equipo de ZDF quedó atrapado en una carga policial en Colonia durante una conexión en directo, que un reportero de WDR admitió que el uso de cañones de agua “quizá no fue el mejor método”, y que en Franfkurt, Münich y Berlín se vieron en vídeos cargas y golpes contra jóvenes manifestantes, algunos con la cabeza ensangrentada. En Münich, la policía golpeó con porras a un grupo de participantes al mediodía, y en Berlín atacó la manifestación convocada por la tarde por grupos de izquierda. Los organizadores habían pedido celebrar la manifestación con normalidad y algunas organizaciones estudiantiles se distanciaron por “falta de transparencia” de la iniciativa. El jefe del grupo parlamentario del SPD, Dirk Wiese, pidió “tomar en serio” las demandas juveniles y advirtió de que los disturbios no deben “opacar sus legítimas reivindicaciones”; el ministro del Interior de Renania del Norte-Westfalia, Herbert Reul (CDU), condenó con dureza los disturbios y afirmó que “quien lanza piedras y petardos contra la policía no tiene ninguna reivindicación política”.

Plan de recortes

El Gobierno federal recorta 1.000 millones de euros en educación para el próximo año mientras reconduce 30.000 millones adicionales para “preparativos de guerra”, según Perspektive. La iniciativa ha convocado una semana de acciones en escuelas y universidades del 2 al 6 de noviembre, un nuevo día de movilización el 14 de noviembre y una huelga escolar europea el 20 de noviembre contra el rearme y la Wehrpflicht (Servicio militar obligatorio). La protesta ha sido leída por sectores de la izquierda alemana como una ruptura con la “cultura de la resignación”: “Por años parecía impensable que miles de personas corearan lemas como ‘Juventud, futuro, socialismo’ en una manifestación”, señala Perspektive. El Gobierno de Merz no ha anunciado por ahora ninguna concesión.