El 11 de noviembre de 2007, Carlos Palomino, un joven antifascista de 16 años, fue asesinado por el militar neonazi Josué Estébanez en la parada de metro de Legazpi (Madrid) cuando se dirigía a una contramanifestación ante una convocatoria racista de Democracia Nacional en Usera. La manifestación fascista había sido autorizada por la delegada del Gobierno del PSOE bajo la dirección de Soledad Mestre, mientras que la concentración antifascista posterior al asesinato fue prohibida por las mismas instituciones.

Estébanez, militar profesional, apuñaló mortalmente a Palomino en el vagón de metro, marcando un hito en la creciente oleada de violencia neonazi en Madrid. Testimonios de militantes antifascistas que vivieron aquella época recuerdan las constantes agresiones racistas, contra el colectivo LGTBI, izquierdistas o personas en situación de calle.

La posición de las instituciones en aquellos acontecimientos y la persistencia del fascismo en las calles de Madrid generó una tradición de lucha antifascista que perdura. Al año siguiente al asesinato de Palomino, en 2008, el PSOE volvió a autorizar un acto fascista en Tirso de Molina, donde la policía protegió a los nazis y cargó brutalmente contra la juventud antifascista. En 2009, Soledad Mestre volvió a autorizar otra manifestación neonazi que pasaba por Vallecas, resultando en 25 detenidos antifascistas.

La lucha contra la impunidad del fascismo llevó al antifascismo madrileño a ocupar la sede del PSOE en 2009. La respuesta del partido fue que "estamos en democracia". Dieciocho años después, los colectivos antifascistas de la capital mantienen viva la memoria de Palomino y recuerdan el papel de las instituciones en la normalización y la legitimación del fascismo en las calles, como ha sucedido esta misma semana con la manifestación de los neonazis de Núcleo Nacional en Madrid.

Ante esta situación, la movilización anual en honor a Palomino volverá a reunir este lunes a distintas generaciones del antifascismo madrileño en un contexto de auge reaccionario y fascista que asola al Estado español y Europa, después de una semana de actos. La movilización de la tarde, que partirá a las 19:00 horas desde la plaza Julián Marías (Usera), no se limitará a rendir homenaje: recordará cuáles fueron las razones que llevaron al joven Palomino, que hoy tendría 34 años, a hacer frente a la convocatoria de los neonazis aquel fatídico día de noviembre de 2007.

La siguiente semana, el 22 de noviembre, los movimientos antifascistas de Madrid tienen otra cita, con una manifestación unitaria bajo el lema 50 años de impunidad franquista. ¡Antifascismo en todos los frentes!.