La Federación Rusa ha decidido suspender el flujo de crudo kazajo hacia Alemania a través del oleoducto Druzhba, una infraestructura estratégica que abastece directamente a la refinería PCK en Schwedt. Esta planta es el pulmón energético de Berlín y su región circundante, al suministrar el 90% de la gasolina, el queroseno para el aeropuerto y el combustible para calefacción de la zona. Según ha confirmado un alto cargo del Gobierno kazajo a Financial Times, la exclusión de estas entregas en el calendario de mayo responde a una maniobra de presión política contra el Gobierno alemán, actualmente el mayor suministrador de armamento para Ucrania.

La decisión de Moscú golpea una infraestructura que se encuentra en una situación jurídica de excepción: la refinería PCK fue intervenida por el Estado alemán tras la Operación Militar Especial de Rusia en Ucrania en 2022, aunque el 54% de sus acciones siguen perteneciendo a la petrolera estatal rusa Rosneft. El ministro de Energía de Kazajistán, Yerlan Akkenzhenov, señaló que los volúmenes de suministro no fueron incluidos por Rusia en la planificación mensual, mientras que el viceprimer ministro ruso, Alexander Novak, justificó la medida bajo supuestas "razones técnicas", según declaraciones recogidas por la agencia Tass.

El corte de suministro agrava la crisis energética de Alemania mientras se dispara el encarecimiento de los combustibles por la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán. Desde la intervención de la planta en 2022, Berlín ha intentado "diversificar" sus fuentes de abastecimiento por el puerto alemán de Rostock y el puerto polaco de Gdańsk, pero el crudo kazajo representaba todavía más del 20% del suministro total de la refinería. El diputado de Die Linke, Christian Görke, calificó la situación de "dramática" para el abastecimiento de gran parte del país.

Esta maniobra llega mientra los suministros de gas ruso vía Nord Stream siguen cortados desde 2022 por un sospechoso atentado en el que se vieron implicados un comando ucraniano y los servicios de inteligencia de EEUU. Las recientes instrucciones del presidente Vladimir Putin para "explorar la viabilidad" de cesar las exportaciones energéticas antes de que la Unión Europea imponga nuevas restricciones. Moscú utilizó inicialmente el tránsito de crudo kazajo para mantener su influencia sobre la refinería de Schwedt, con la expectativa de recuperar el control operativo que ahora ejerce el Gobierno federal alemán bajo una figura de tutela legal que evita la expropiación total por miedo a represalias contra empresas alemanas en suelo ruso.

La interrupción del ramal norte del Druzhba se suma así a la inestabilidad del ramal sur, que ya sufrió cortes de suministro hacia Hungría y Eslovaquia tras ataques con drones a principios de año, provocando tensiones entre los países del centro de Europa y Ucrania. Esta interrupción del flujo pone en entredicho la supuesta "desconexión" energética de Rusia que las instituciones de la Unión Europea han publicitado como un "éxito estratégico" durante los últimos dos años. La realidad material muestra que, pese a la retórica de "independencia y autonomía" frente a los hidrocarburos rusos, infraestructuras críticas siguen dependiendo de la voluntad de Moscú para permitir el tránsito de crudo de terceros países, como Kazajistán, por su red de oleoductos. La fragilidad de esta desconexión queda expuesta al confirmarse que el control ruso sobre las llaves de paso del Druzhba sigue siendo un factor determinante para la seguridad del suministro en el corazón de Europa.