Dos hombres se entregan por la agresión fascista al camarero de Granada
Algunos responsables del ataque que dejó a Pablo hospitalizado con el pómulo roto reconocen la paliza; otros cuatro fascistas permanecen ocultos.
Dos hombres acudieron este martes de forma voluntaria a la sede judicial de Granada para reconocer su responsabilidad en la agresión sufrida por Pablo, un camarero de la capital que permanece ingresado tras recibir una paliza el pasado fin de semana por llevar una camiseta antifascista. Según confirmaron fuentes del caso a la agencia Efe, los individuos confesaron ante la autoridad judicial ser los autores del ataque, que se produjo cuando la víctima regresaba de su jornada laboral.
Los hechos ocurrieron durante la madrugada del domingo en el barrio del Albaicín. Según relató la pareja del trabajador al diario Granada Hoy, Pablo fue interceptado por un grupo de seis fascistas que comenzaron a increparle al grito de "tendrías que arder" tras ver el mensaje de su camiseta: Antifascist bitches (zorras antifascistas). Acto seguido, los asaltantes le propinaron un golpe que le provocó la pérdida inmediata del conocimiento. Los fascistas lo dejaron tendido en el suelo sobre un charco de sangre.
Como consecuencia del impacto, la víctima tuvo que ser trasladada por los servicios de emergencia al hospital, donde se le diagnosticó una rotura de pómulo de la que deberá ser intervenido quirúrgicamente. La brutalidad del asalto motivó una respuesta colectiva el pasado lunes, cuando cientos de personas se concentraron a las puertas del colegio Gómez Moreno donde Pablo trabaja como cocinero del comedor escolar durante la semana para denunciar la impunidad de la violencia fascista y mostrar su solidaridad con el trabajador agredido.
A pesar de que los dos sujetos han confesado la agresión, ambos han negado ante el juez que el ataque tuviera una motivación ideológica. Sin embargo, el testimonio de los testigos presenciales vincula directamente el inicio de la violencia con el hostigamiento previo por la vestimenta de la víctima. Además, horas después de la agresión aparecieron pintadas neonazis en las calles del barrio. La entrega de estos dos implicados se produce justo después de que el entorno de Pablo difundiera la denuncia y se iniciara un proceso de identificación en la zona.
Fuentes locales aseguran a DIARIO SOCIALISTA que varios sujetos reconocidos del entorno fascista de Granada participan como guardias de seguridad o figuran como accionistas de varios negocios del barrio del Realejo y zonas de ocio de la provincia, "como el Pub Clandextino, el restaurante Realengo o el establecimiento Papaya Drinks", además personas que frecuentan los ambientes ultras de las gradas de fútbol y algunos militares.
La investigación policial continúa abierta para localizar al resto de los integrantes del grupo que acosó y apaleó a Pablo. El suceso ha vuelto a poner de manifiesto la desprotección de la clase trabajadora frente a las agresiones físicas por portar símbolos antifascistas, así como el intento de los agresores por eludir las agravantes ideológicas una vez se ven obligados a responder ante los tribunales.