El Servicio de Cambio Climático de Copernicus (C3S), gestionado por el Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Plazo Medio (ECMWF), y el Servicio Marino de Copernicus, implementado por Mercator Ocean International, han confirmado de forma conjunta que la temperatura media diaria de la superficie marina global alcanzó los 20,86ºC el pasado 21 de junio de este año. Esta cifra supera el récord previo de 20,83ºC registrado en los periodos de 2023 y 2024, situando las condiciones oceánicas globales en un territorio sin precedentes dentro del registro observacional moderno. De forma paralela, el Servicio Marino de Copernicus situó la temperatura en 21,0ºC en esa misma jornada mediante sus propios modelos independientes, superando también en 0,1ºC sus máximos anteriores.

Este repunte no constituye un evento superficial aislado. El contenido de calor oceánico a través de múltiples capas de profundidad ya había alcanzado en 2025 su nivel más alto registrado, lo que confirma que los océanos del planeta están absorbiendo y reteniendo energía a ritmos que superan cualquier periodo de medición anterior desde que existen registros continuados en 1955. Aunque una diferencia de 0,03ºC entre los récords diarios pueda parecer reducida, en el contexto del sistema oceánico planetario representa un volumen enorme de energía térmica adicional. Dado que el pico anterior de 20,83ºC ya constituía una desviación severa respecto a las normas históricas, superarlo de forma tan acelerada evidencia que el calor almacenado en la capa superior del océano no se disipa entre los ciclos estacionales, sino que se acumula año tras año.

Este fenómeno de acumulación prolongada coincide con la llegada del evento de ‘El Niño’ en el Pacífico ecuatorial, anunciado formalmente por la Organización Meteorológica Mundial (OMM) el pasado 2 de junio y ratificado por la Administración Oceanográfica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) el 11 de junio. A ello se suma la persistencia de anomalías térmicas en el océano extrapolar, entre las latitudes 60° N y 60° S, que se sitúan entre 0,35ºC y 0,73ºC por encima de los promedios históricos. A diferencia de lo ocurrido en junio de 2024, cuando las condiciones globales retornaban a un estado de neutralidad, el escenario actual muestra el inicio de un episodio de El Niño cuya intensidad podría situarse en niveles no vistos en décadas, según las proyecciones estacionales del C3S.

Ante esta situación, el director del Servicio de Cambio Climático de Copernicus, Carlo Buontempo, ha advertido de que “las condiciones actuales podrían indicar el comienzo de una nueva fase, llevándonos, una vez más, a un territorio desconocido”. El directivo ha enfatizado que “con las temperaturas oceánicas en estos niveles y El Niño en el horizonte, es probable que veamos caer más récords de temperatura en los próximos meses”.

Consecuencias inmediatas

El impacto de este calentamiento continuo abarca consecuencias críticas para los ecosistemas marinos, las comunidades costeras y las dinámicas meteorológicas globales. Las aguas superficiales más cálidas pueden alimentar ciclones tropicales de mayor intensidad, acelerar el blanqueamiento masivo de corales y alterar los patrones migratorios de las especies marinas. Asimismo, al extenderse el calor por debajo de la superficie oceánica, el mar pasa a actuar como un reservorio térmico de liberación lenta, haciendo que los efectos resulten difíciles de revertir incluso durante periodos de enfriamiento atmosférico y elevando la línea base desde la que se medirán los futuros extremos climáticos.

Para llegar a estas conclusiones, los científicos han empleado el reanálisis ERA5 de C3S y el modelo GLO12 del Servicio Marino de Copernicus. Ambos sistemas integran datos observacionales procedentes de satélites de la Agencia Espacial Europea (ESA) y de EUMETSAT, así como mediciones directas obtenidas mediante boyas y buques. Mientras los equipos de investigación mantienen el seguimiento para determinar si este incremento superará los márgenes temporales habituales, los modelos anticipan que el planeta registrará nuevas marcas térmicas récord tanto en la atmósfera como en los océanos durante los próximos meses.