Los inversores llevan el coste de la deuda francesa al 5%, máximo desde 2002
El diferencial con Alemania roza los 1,6 puntos, nivel de la crisis del euro. Moody's decide este viernes sobre la calificación y Bélgica advierte de una posible crisis de deuda.
Los inversores llevaron este miércoles el rendimiento del bono francés a diez años al 5,02% durante la sesión, un nivel que no se alcanzaba desde 2002, y lo cerraron en el 4,99%, según el Financial Times. La venta de deuda francesa elevó la subida semanal por encima de los 0,2 puntos porcentuales. El coste de financiación de Francia ha pasado así del 3,2% a finales de febrero a ese 5%, después de ser el país más castigado en una venta masiva de bonos de los países del G7. La guerra de EEUU e Israel contra Irán avivó la inflación y presionó especialmente a las economías con gran volumen de deuda y amplios déficits presupuestarios, según el diario económico. Cuanto más alto es ese interés, más fondos tiene que dedicar el Estado a pagar a sus acreedores y menos le queda para servicios públicos.
La subida se produce después de días de disturbios y reproches cruzados en la clase política, cuando las manifestaciones por el coste de la vida y la educación derivaron en fuertes disturbios. Jeff Mueller, co-responsable de renta fija de Morgan Stanley Investment Management, declaró lo siguiente al Financial Times: “La voluntad política para cualquier consolidación fiscal antes de las elecciones es muy, muy baja”, y añadió que “hay mucho margen para que la situación empeore desde aquí”. El diferencial entre el bono francés a diez años y el alemán subió a casi 1,6 puntos porcentuales, una cota que no se veía desde la crisis de deuda de la eurozona hace más de una década. El rendimiento italiano a diez años subió al 4,59% y el belga al 4,46%, según las mismas fuentes. Esa diferencia mide la desconfianza de los inversores hacia la deuda francesa frente a la alemana, considerada “la más segura de la eurozona”.
Primer ministro belga: “Temo el estallido de una crisis de deuda, para la que debemos prepararnos”
Bélgica, con uno de los mayores déficits presupuestarios de la eurozona y una deuda del 108% del PIB, mantiene negociaciones presupuestarias estancadas. El primer ministro, Bart De Wever, se dirigió con estas palabras al Parlamento: “Temo el estallido de una crisis de deuda, para la que debemos prepararnos”. Lorenzo Bini Smaghi, ex miembro del comité ejecutivo del Banco Central Europeo, escribió este mes en el Financial Times que los diferenciales en aumento muestran que “las sombras de la crisis de 2011-12 emergen de nuevo”. Moody's emite este viernes su decisión sobre la nota que da a la deuda francesa, con una rebaja como posibilidad real dado que la perspectiva ya es negativa sobre la nota actual, en nivel Aa3. Una rebaja encarecería aún más la financiación del Estado.
John Stopford, responsable de renta multiactivo de la gestora Ninety One, declaró al Financial Times que “la situación política es bastante adversa y es difícil ver que mejore pronto”. Añadió que “el camino de menor resistencia” sería una diferencia mayor entre el interés francés y el alemán hacia las elecciones presidenciales de abril. Los inversores consideran que una caída seria más amplia en la deuda de la eurozona es una condición previa para que el Banco Central Europeo intervenga en apoyo de los bonos, según el diario, que sitúa la falta de voluntad política para recortar el gasto público antes de las elecciones como uno de los factores que presionan el coste de la deuda. Lo que el lenguaje financiero denomina “consolidación fiscal” implica recortes del gasto público y menos margen para financiar servicios públicos, una mala carta de presentación de cara a las elecciones presidenciales.