La “Armada de la Solidaridad”: yates, cerveza y cena pagada con dinero público para “defender Ceuta”
Más de cien yates con empresarios y aristócratas a bordo cruzaron el Estrecho el fin de semana. La Ciudad Autónoma les ofreció cena y amarre gratuito, mientras los críticos denuncian una “fiesta privada” con dinero público.
Una flotilla de más de un centenar de embarcaciones de recreo, la mayoría procedentes de la Costa del Sol y la provincia de Cádiz, cruzó el Estrecho de Gibraltar el pasado fin de semana para “mostrar su apoyo a Ceuta” en el marco de la crisis migratoria que se vive en la ciudad desde finales de julio. Bajo lemas como “Ceuta no se vende, Ceuta se defiende”, “Unidos por Ceuta, unidos por España” y “Todos somos Ceuta, España responde unida”, la denominada “Armada de la Solidaridad” —también conocida como “fragatas solidarias”— zarpó el sábado 29 de agosto y realizó una navegación simbólica al día siguiente, bordeando la costa ceutí con banderas, bocinas y cánticos de “¡Viva España!”. La iniciativa fue impulsada por el empresario y exdiputado de Ciudadanos Marcos de Quinto, el conde de Ripalda, Amalio de Marichalar, y otras personalidades del ámbito empresarial y aristocrático.
Los organizadores definieron la travesía como un “gesto de solidaridad civil y defensa de la soberanía española”, desvinculándolo de cualquier acción de las Fuerzas Armadas. La Ciudad Autónoma, cuyas autoridades dicen estar “desbordadas” tras la llegada de miles de personas que huyen de Marruecos, ofreció una cena de bienvenida en el restaurante Barlovento, costeada con fondos públicos, y la Marina de Ceuta habilitó amarre gratuito para las embarcaciones participantes, mientras que la naviera Transmediterránea aplicó tarifas reducidas para facilitar el desplazamiento. Medios como El Faro de Ceuta, ABC y La Gaceta dieron eco propagandístico a la iniciativa, presentándola como una muestra de que “Ceuta no está sola” ante lo que ellos denominan como una “invasión” por parte de Marruecos.
Sin embargo, la iniciativa ha generado una oleada de críticas, burlas y bromas en redes sociales y en medios de izquierda, que no han tardado en calificar el evento como un ejemplo de “turismo patriótico de pandereta”. La imagen de Marcos de Quinto —quien en su momento llegó a despreciar la Global Sumud Flotilla hacia Gaza como “flotilla-esperpento”— llegando a Ceuta con un botellín de cerveza en la mano se viralizó rápidamente y fue objeto de numerosos memes y comentarios satíricos, que lo califican la iniciativa de “cínica”, “elitista”, “casposa”, “horterada” y “caricaturesca”. Otros críticos señalaron también el contraste con las flotillas humanitarias que operan en el Mediterráneo para salvar vidas, acusando a los organizadores de montar una “fiesta privada” con coste para las arcas públicas mientras se ignoran las necesidades reales de las personas migrantes y de los ceutíes.
◼️ La 'armada solidaria' ha llegado a Ceuta como un poderoso grito en defensa de la ciudad. Un centenar de barcos adornados con banderas de España cuyos capitanes han podido disfrutar de una cena brindada por la Ciudad.
— El Faro de Ceuta (@ElFarodeCeuta) August 29, 2026
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La “Armada de la Solidaridad” se ha convertido en el último reflejo de la instrumentalización política de la tragedia migratoria que se ha saldado con más de un centenar de migrantes muertos, pogromos y agitación reaccionaria en Ceuta. Para la derecha, fue un gesto de “apoyo a la soberanía española” y de “solidaridad con los ceutíes”. Para sus críticos y la izquierda, fue una “excursión de élite que utilizó” la habitual interpretación patrioterista peculiar de la derecha como coartada para una jornada de ocio con privilegios, con el agravante de que los gastos fueron sufragados con dinero público. La iniciativa, que ha generado numerosos titulares en medios estatales, ha puesto de manifiesto la brecha entre un discurso de “defensa de la patria” y la realidad concreta de una acción que, para muchos, no fue más que una “regata de pijos”.