La CDU planea endurecer la ley de nacionalidad para competir con AfD
El partido del canciller Merz busca prohibir la doble ciudadanía e imponer mayores exigencias lingüísticas y económicas para tratar de contener la fuga de votos hacia el partido neonazi.
La Unión Demócrata Cristiana (CDU), formación conservadora que lidera el Gobierno de Alemania, se encuentra diseñando un plan para reformar de manera integral las leyes de ciudadanía e inmigración del país. Esta maniobra política responde al objetivo estratégico de frenar el crecimiento electoral de la formación de neonazi Alternativa por Alemania (AfD). La cúpula del partido que encabeza el canciller Friedrich Merz baraja medidas de calado entre las que destacan la prohibición de la doble nacionalidad, la exigencia de un dominio avanzado del idioma alemán, la acreditación de una absoluta independencia económica sin subsidios públicos y el “compromiso explícito de renuncia a cualquier forma de antisemitismo”.
En una entrevista concedida al periódico británico The Telegraph, Günter Krings, vicepresidente del grupo parlamentario de la CDU en el Bundestag, argumentó que “las legislaciones aprobadas por las administraciones anteriores hicieron que la obtención del pasaporte alemán fuera demasiado rápida y demasiado fácil”. Según explicó, la naturalización “no debe entenderse como un incentivo previo, sino como el último paso al final de un proceso de integración en nuestra fuerza laboral, nuestra sociedad y nuestro orden constitucional”. Krings enfatizó que el Estado germano “no puede aceptar que haya personas que vivan en una sociedad paralela y que, al mismo tiempo, pretendan ser ciudadanos alemanes”.
El núcleo duro de la propuesta busca elevar de forma sustancial los estándares exigidos a los solicitantes. Bajo el borrador que analiza la CDU, ya no bastará con acreditar un nivel de idioma B1, el cual únicamente garantiza la capacidad de mantener conversaciones cotidianas sencillas. La CDU sostiene que “para participar plenamente en la vida política y democrática del país es indispensable certificar un dominio lingüístico superior que permita comprender y debatir asuntos complejos”. Además, el proyecto exige que los aspirantes hayan residido al menos cinco años en el país, demuestren que no dependen en absoluto de las ayudas del Estado y renuncien formalmente a la ciudadanía de sus países de origen.
Respecto al ámbito económico, Krings criticó con dureza el marco normativo actual, al que calificó de “injusto para el contribuyente alemán”. Según recordó el diputado, los criterios vigentes y diversas resoluciones judiciales consideran suficiente que el solicitante obtenga al menos el 51% de sus ingresos mediante un empleo propio, permitiendo que el resto provenga de subsidios e intervenciones estatales. Para el representante de la CDU, el hecho de que casi la mitad de los ingresos de un aspirante “proceda del Estado” demuestra “una falta de integración económica real”, por lo que la nueva norma exigirá la “completa autosuficiencia financiera”. Otro pilar clave del plan implica la renuncia a la nacionalidad de origen al adquirir la alemana, argumentando que si una persona decide trasladarse de forma permanente a otro país “no existe justificación para conservar el vínculo jurídico anterior”.
Las declaraciones de Krings a The Telegraph se producen en el contexto de las elecciones de este domingo en el estado oriental de Sajonia-Anhalt, donde la CDU se ha descalabrado y AfD ha logrado rozar la mayoría absoluta, algo que el partido del canciller Merz teme se vaya a extender a otros estados.