La Policía rodea el Tribunal Constitucional de Polonia y una jueza suspende a su presidente
El gobierno de Tusk respalda la operación contra Święczkowski y Sochański, que se salda con varios detenidos; el PiS denuncia un “golpe de Estado” y el presidente Nawrocki regresa de Senegal.
La Policía de Varsovia desplegó este viernes por la noche un amplio dispositivo en los exteriores de la sede del Tribunal Constitucional (Trybunał Konstytucyjny, TK) tras una denuncia de la jueza Anna Korwin-Piotrowska sobre “posibles amenazas a jueces y trabajadores y riesgo de alteración del orden público”, según comunicados oficiales recogidos por la agencia AP.
Los agentes no entraron en el edificio, según la Policía, que detuvo a tres personas “por saltar la valla e irrumpir en el recinto” y denunció “el lanzamiento de objetos contra los agentes”. El presidente del TK, Bogdan Święczkowski, intentó acceder al edificio forzando una entrada y fue detenido por un cordón policial.
La jueza Anna Korwin-Piotrowska, una de las elegidas por el Sejm de la actual mayoría, publicó en la web del tribunal una orden que decretaba una pausa de un mes en las funciones de Święczkowski y del vicepresidente Bartłomiej Sochański, y asumió la dirección provisional por ser la de mayor antigüedad entre los jueces reconocidos por su bando. La cuenta oficial del TK en X denunció una “toma ilegal” de la página web, afirmó que ambos seguían en sus cargos y calificó los hechos de “delito de golpe de Estado”.
Apoyo del gobierno
El gobierno de Donald Tusk respaldó la operación. El primer ministro escribió en X: “Restaurar el Estado de derecho es nuestro deber. Tras años de arbitrariedad de PiS, este es un proceso difícil, a veces doloroso, que requiere una acción decidida. No hay otro camino”. El ministro de Justicia y fiscal general, Waldemar Żurek, justificó la “suspensión,” en que la situación era “peligrosa” y en que “el tribunal llevaba tiempo sin funcionar”, y anunció que había firmado cinco solicitudes de levantamiento de inmunidad, cuatro contra Święczkowski y una contra Sochański, por “casos penales graves”. Korwin-Piotrowska declaró a la emisora pública TVP Info que “siete jueces estaban dentro del edificio y que ningún policía había entrado en él”, y explicó que “se vio obligada a actuar” porque el tribunal “lleva muchos años sin funcionar”. El fiscal general había pedido además “especial atención” a la seguridad del tribunal.
La oposición denuncia un “golpe contra el Tribunal Constitucional”
La oposición del PiS calificó los hechos de “golpe contra el Tribunal Constitucional”. Su líder, Jarosław Kaczyński, se desplazó hasta la sede y afirmó que era “el primer caso de este tipo a escala mundial”; advirtió de que “a partir de hoy Polonia se convierte en un Estado policial” y llamó al presidente Karol Nawrocki a intervenir “con todos los medios a su alcance”. Nawrocki tuvo que interrumpir su viaje oficial a Senegal cuando el avión sobrevolaba el sur del Estado español y escribió en X: “En un momento así, el presidente debe estar en Polonia. Interrumpo el vuelo a Senegal. Regreso”.
Cientos de simpatizantes de PiS se concentraron ante el edificio; algunos portaban rosarios y vítores de “Tusk traidor”, mientras la Policía reforzaba el cordón. El exministro de Justicia Zbigniew Ziobro escribió en X que se trataba de un “ataque criminal y descarado al orden constitucional” y llamó a una “resistencia ruidosa, firme, solidaria y sin miedo”.
La batalla por el poder judicial
Detrás del despliegue policial se encuentra la batalla por el control del Tribunal Constitucional, pieza central de la crisis del Estado de derecho que Polonia arrastra desde 2015. El PiS, entonces en el gobierno, remodeló el sistema judicial para colocar a jueces afines al frente de las instituciones más importantes, incluido el propio Tribunal. Los tribunales europeos dictaminaron después que el TK dejó de ser un órgano “independiente e imparcial”, y el gobierno de Tusk llegó al poder en 2023 prometiendo revertir esa captura. Pero se ha topado con un muro: los dos presidentes alineados con el PiS, primero Andrzej Duda y ahora Karol Nawrocki, han vetado sus intentos de reforma y se han negado a tomar juramento a los jueces elegidos por la nueva mayoría parlamentaria. Święczkowski, expresidente del PiS y hombre de confianza de la antigua cúpula, se ha negado a dejar que esos jueces ocupen sus puestos y a convocar la Asamblea General, manteniendo el tribunal prácticamente paralizado.
Quién es quién
Pero el choque entre ambos bloques que conforman el Estado polaco no se limita al poder judicial. La coalición de Tusk, formada por Plataforma Cívica, Polonia 2050 y la Nueva Izquierda, defiende anclar Polonia como centro económico, político y militar emergente de la Unión Europea, recuperar los fondos comunitarios bloqueados por las reformas judiciales del PiS y alinear al país plenamente con las posiciones de Bruselas climática y exterior, especialmente en lo que respecta a Ucrania. El PiS y su entorno, con un carácter aún más nacionalista y católico-conservador, defienden un modelo “soberanista”, con primacía de la ley nacional sobre la comunitaria, una política migratoria que rechaza incluso las restrictivas cuotas de la UE, una política exterior igualmente antirusa pero que marca distancias con Ucrania y una agenda social abiertamente contraria al aborto y a los derechos LGTBI. Sin embargo, en este último aspecto conviene no extrapolar directamente los esquemas del sistema político de Europa occidental (izquierda-derecha; liberal-conservador) al caso polaco, ya que la Plataforma Cívica de Tusk es, en lo que respecta a los aspectos sociales, bastante más conservadora que los partidos socialdemócratas e incluso ligeramente más conservadora que sus socios derechistas occidentales del Partido Popular Europeo.
A ni el institucional, el PiS conserva la Presidencia, el Tribunal Constitucional y parte del aparato judicial, mientras el gobierno controla el Sejm (parlamento) y trata de desmontar ese entramado. Lo que se dirime, por tanto, es quién manda en el poder judicial, qué lugar ocupa Polonia en la UE y cuál de los dos modelos gobiernará el país. La situación sigue abierta de momento: el presidente Nawrocki ha regresado a Varsovia y se esperan nuevas maniobras judiciales y políticos en los próximos días.