El Gobierno de El Salvador despliega más de 2.000 soldados en Haití
Bukele lanza su primera gran ofensiva militar para “buscar a cuatro técnicos” y exportar su modelo, operando al margen de la ONU; el primer ministro haitiano agradece el “apoyo”.
El Gobierno de El Salvador ha desplegado más de 2.000 soldados, helicópteros de ataque y vehículos blindados en Haití, presuntamente para “buscar a cuatro aerotécnicos salvadoreños”, desaparecidos desde el 18 de octubre tras una emboscada de grupos armados en Croix-des-Bouquets, según EFE y el Miami Herald. El presidente Nayib Bukele confirmó que mandó las tropas el 30 de octubre y que los helicópteros llegaron el 29 de octubre. Este martes, 3 de noviembre, las tropas salvadoreñas lanzaron su primera gran operación en la llanura de Cul-de-Sac, al noreste de Puerto Príncipe, supuestamente dirigida contra las pandillas Chen Mechan y 400 Mawozo. El primer ministro haitiano, Alix Didier Fils-Aimé, agradeció públicamente a Bukele el despliegue y defendió que “la fuerza internacional no está aquí para reemplazar al Estado, sino para apoyar a Haití”, recoge Los Angeles Times.
El estatus jurídico de la misión
La ONU ha confirmado que la mayoría del personal salvadoreño en Haití no opera bajo el marco de la Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF) autorizada por el Consejo de Seguridad ni bajo la estructura de la Oficina de Apoyo de la ONU. El Miami Herald y Associated Press señalan que las tropas reportan a un comandante salvadoreño en Puerto Príncipe, no al general mongol que dirige la misión multinacional. Según fuentes citadas por AP, antes del ataque del 18 de octubre El Salvador no había firmado un acuerdo con la ONU, ni un “acuerdo de protección con el Gobierno haitiano”, ni un memorando con República Dominicana para la evacuación médica de personal de la GSF. Romain Le Cour, responsable del Observatorio de Haití de la Global Initiative Against Transnational Organized Crime, resume la incertidumbre: “Todavía no conocemos los términos del acuerdo con el Gobierno haitiano, quién manda sobre estas tropas, bajo qué reglas de enfrentamiento o durante cuánto tiempo”, según WSBT V.
Operaciones militares ofensivas
Bukele afirmó el 4 de noviembre que helicópteros salvadoreños repelieron un ataque de los grupos armados contra soldados de Chad de la GSF en Croix-des-Bouquets: “Las bandas estaban atacando a los soldados de la GSF de Chad. Llegamos rápidamente y repelimos a los atacantes con nuestros helicópteros de ataque”, según Europa Press. El Gobierno salvadoreño asegura que asume más del 90% del coste de la operación con su propio presupuesto, aunque recibe apoyo logístico de “otros países”, sin especificar cúales, según ABC. La presencia militar salvadoreña previa era relativamente reducida: unos 200 efectivos dedicados principalmente a asistencia médica dentro de la GSF, de acuerdo con Los Angeles Times. Esta vez, al salto a más de 2.000 soldados transforma sustancialmente la naturaleza de la presencia militar extranjera.
Acusaciones de bombardeos contra la población civil
El despliegue cuenta con el respaldo del Gobierno de Donald Trump, según The New York Times, y El Español recuerda que la disposición de Bukele a intervenir en Haití se remonta a marzo de 2024 y estaba condicionada a una resolución del Consejo de Seguridad, el aval haitiano y financiación internacional. Una organización de la diáspora haitiana acusó a las fuerzas salvadoreñas de bombardear civiles cerca de Puerto Príncipe; Bukele negó la acusación y argumentó que “los helicópteros no habían llegado a Haití cuando se publicó el informe”, según El Nacional. La ONU también ha expresado su “preocupación” por la población civil y la escalada militar, según Resumen Latinoamericano.
Exportación de la “mano dura” de Bukele
La operación se presenta también como una proyección internacional del cuestionado modelo de “mano dura” de Bukele, construido sobre la detención masiva, a menudo arbitraria, y la militarización del espacio público. El presidente salvadoreño busca demostrar que puede replicar fuera su fórmula de “erradicación de pandillas” en El Salvador. The New York Times califica el despliegue de “extraordinario” y plantea si representa una nueva forma de intervención militar más agresiva, con riesgo de intensificar una situación ya de por sí desastrosa.
El primer ministro haitiano afirmó que Haití ya cuenta con unos 4.000 soldados internacionales, sumando los más de 2.000 salvadoreños y el contingente multinacional de la GSF, y anunció operaciones en Puerto Príncipe, Kenscoff, Pétion-Ville, Gressier, Artibonite y la Meseta Central, según EFE. Fils-Aimé mencionó que las prioridades son “restablecer la seguridad y celebrar elecciones”, y anunció que se incorporarán más de 1.000 nuevos policías, con el objetivo de sumar 4.000 policías y 15.000 soldados a la “lucha contra las pandillas”.