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La Asamblea francesa rechaza el presupuesto con 458 votos en contra y cero a favor, incluidos los del Gobierno

Por primera vez en la historia, un presupuesto recibe cero votos a favor en la Asamblea Nacional: todos los grupos, incluidos los del propio Gobierno, votan en contra; el texto vuelve al Senado y el Ejecutivo queda abocado al decreto o a la moción de censura.

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Foto: @JLMelenchon (X).
Foto: @JLMelenchon (X).

La Asamblea Nacional francesa rechazó en la noche del 4 de noviembre, en primera lectura, la primera parte del proyecto de ley de finanzas para 2027, la correspondiente a los ingresos. El resultado fue de 458 votos en contra, cero a favor y dos abstenciones, según los datos de votación recogidos por BFMTV y France 24. Todos los grupos parlamentarios votaron en contra, incluidos los que apoyan al Gobierno de Sébastien Lecornu: Ensemble pour la République (macronistas), Horizons, Démocrates/MoDem y el resto de la mayoría relativa. Las dos abstenciones correspondieron a diputados del grupo del PCF y ultramarino (GDR). La presidenta de la Asamblea, Yaël Braun-Pivet, no participó en la votación, y alrededor de 200 sufragios se expresaron por delegación. Es la primera vez en la historia que un presupuesto recibe cero votos a favor en la Asamblea Nacional, un resultado que los medios franceses describen como una bofetada sin precedentes para el Ejecutivo.

El rechazo abarca la totalidad del texto: no se examina la parte de gastos y el proyecto vuelve al Senado en su versión inicial del Gobierno, borrando todas las enmiendas introducidas durante semanas de debates. Ante la crisis de deuda del Estado francés, el proyecto se presentó a principios de octubre con el objetivo oficial de reducir el déficit público al 5% del PIB en 2027, desde el 5,4% esperado en 2026, con un ahorro estimado entre 43.000 y 54.000 millones de euros. Durante los debates, con más de 700 votaciones públicas, los diputados eliminaron o alteraron medidas como los recortes en la desgravación fiscal de los jubilados, la tasa a las grandes empresas y las medidas sobre las administraciones locales. El ministro de Cuentas Públicas, David Amiel, calculó que las modificaciones elevaban el déficit virtual hasta el 5,9% del PIB, unos 20.700 millones de euros de deterioro respecto al proyecto inicial. El Gobierno y sus aliados criticaron un texto “completamente desnaturalizado” o “deshilachado”. Las oposiciones, desde el Reagrupamiento Nacional de Marine Le Pen hasta La Francia Insumisa de Jean-Luc Mélenchon, pasando por el PS y los ecologistas, rechazaron las opciones de austeridad del Ejecutivo. Los diputados del bloque centrista votaron en contra de su propia versión modificada. Semanas antes, la Asamblea rechazó el presupuesto de la Seguridad Social.

Jean-Luc Mélenchon, líder de La Francia Insumisa, resumió el resultado en la red social X: “Esta noche, lo increíble y nunca visto ha tenido lugar. El proyecto de presupuesto del gobierno ha recibido 458 votos en contra y ….. 0 votos a favor. Eso huele a tiempo perdido y anuncia el 49.3 y, por tanto, la censura”. El Gobierno de Lecornu opera sin mayoría absoluta desde la disolución de 2024, y el rechazo unánime, incluidos sus propios diputados, vuelve a poner de manifiesto su debilidad parlamentaria a pocos meses de las elecciones presidenciales de 2027, con las calles ardiendo entre huelgas y protestas multitudinarias, una larga lista de medidas administrativas, leyes de excepción, suspensión de facto del derecho de manifestación, censura de redes, militarización del espacio público y represión policialque deja un reguero de heridos graves que ha encendido las alarmas de la ONU.

El texto se envía al Senado en la versión original del Gobierno, con examen previsto a partir del 20 de noviembre. El Parlamento tiene hasta el 17 de diciembre a medianoche para pronunciarse. Si no hay acuerdo, el Gobierno podría volver a recurrir al artículo 49.3 de la Constitución, que permite aprobar un texto sin votación pero expone al Ejecutivo a una moción de censura, o a las ordenanzas. El equipo del primer ministro indicó que el momento de los compromisos llegará “después”, en diciembre, sobre la base de la copia inicial del Gobierno y el texto que vote el Senado, o en nueva lectura en la Asamblea. No se vislumbra un acuerdo claro a corto plazo, a diferencia de acuerdos previos como el alcanzado con el Partido Socialista el año anterior. El ministro Amiel lamentó los votos que degradan el déficit y habló de “pasar los proyectos de unos y otros por los rayos X”. Los diputados del bloque central deploraron un texto desnaturalizado por las enmiendas de la oposición. Los medios franceses describen el resultado como el “enterramiento de su propia copia” por parte de los diputados del Ejecutivo.