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Vox y su máquina de propaganda

El partido de Abascal cuenta con plataformas propias y satélites, contratos de publicidad institucional, colaboraciones habituales en grandes medios y la opaca estructura financiera y profesional de la Fundación Disenso y Tizona Comunicación.

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Mural de propaganda fascista en la Italia de Mussolini y un cartel electoral de Vox en España.
“[La propaganda de guerra] Debe limitarse a unos pocos puntos y repetirlos una y otra vez. Aquí, como tantas veces en este mundo, la persistencia es el primer y más importante requisito para el éxito”.
— Adolf Hitler, Mi lucha.

Vox ha construido todo un sistema propagandístico que combina medios propios y afines, fundaciones, agitadores, contratos de publicidad institucional, servicios de comunicación externalizados y colaboradores fijos en grandes medios de comunicación y múltiples vías de financiación, según han documentado diversos medios como El País, Público, El Salto, El Plural, El Mundo, y elDiario.es. Vox no lo apuesta todo a un formato o medio único donde centra toda su comunicación política, sino a una porosa red de plataformas, empresas, fundaciones, colaboraciones y perfiles influyentes que se adaptan y se activan según el momento político, el público objetivo al que el partido quiere llegar y el mensaje que quiere transmitir. Hagamos un repaso de algunos aspectos principales que han ido saliendo a la luz en los últimos años.

¿Quién paga la tinta?

Con estos resortes, Vox amplifica sus discursos y, en algunos casos, reparte dinero de origen principalmente público que atesora el propio partido o del entramado empresarial paralelo que lo sustentaría, ambos estrechamente ligados entre sí. Hasta el 65% de la financiación que declaraba Vox en 2020 y 2021 tenía origen público, sea mediante subvenciones directas o aportaciones de los salarios de sus cargos públicos; en 2025, esa proporción fue del 74,4%, con unos 12,2 millones de euros de origen público frente a 4,1 millones de ingresos privados, casi todos cuotas de afiliados, según las cuentas del partido difundidas por El Independiente y Público. Este dinero sirve para sostener una estructura oficial de 113 liberados bajo nómina de Vox, que en 2024 declaró haberle costado 5 millones de euros en sueldos, lo que da fe de cuántas personas puede llegar tener el partido ejecutando tareas bajo su disciplina directa. Además, existen indicios que apuntan a que esta estructura pública podría ser solo la punta del iceberg y estar acompañada de otra estructura paralela oculta, donde los sueldos se pagarían bajo contrataciones con empresas-pantalla, como se vio en el caso del líder de la organización juvenil Revuelta, que llegó a cobrar 262.000 euros anuales a través de una empresa vinculada al partido.

Lo que sí son visibles son las confluencias. El País describió ya en 2022 que Vox gozaba de una “galaxia mediática” en la que varios dirigentes y responsables de comunicación del partido procedían del entramado empresarial de Julio Ariza en Intereconomía, como Juanjo Aizcorbe, Juan E. Pflüger y Kiko Méndez-Monasterio, este último con un contrato confidencial firmado en 2024 que revela pagos mensuales de 26.795 euros mediante una empresa sin plantilla. Por lo tanto, no se puede saber a ciencia cierta a cuántas personas emplea Vox directa o indirectamente, incluidos en diferentes tareas de comunicación, ni de dónde provienen exactamente los fondos que emplean. Destacados coces disidentes internas denominaron “el búnker” a este opaco conglomerado económico y mediático, al que llegaron a señalar como una especie de dirección del partido en la sombra que sería responsable de, presuntamente, desviar fondos de la formación para costear sobresueldos, intereses empresariales y personales de sus dirigentes, donde el partido habría incluso publicitado algunas de estas actividades a nivel interno. Estos desencuentros ya se han saldado con disputas abiertas entre dirigentes históricos y peticiones públicas de transparencia por parte de varios líderes destacados, que terminaron siendo purgados. La nueva cúpula del partido, con Abascal a la cabeza, ha negado las acusaciones en todo momento.

Influencia en varios frentes comunicativos

El partido dice rechazar la prensa tradicional (con casos de vetos y descalificaciones como “prensa lacaya”) mientras construye un aparato bajo su influencia que interviene en redes sociales, medios digitales e impresos, televisión, radio, su propio think tank y youtubers simpatizantes. La estrategia apuesta por emplear diversas herramientas para librar la “batalla cultural”, desarrollar conceptos estratégicos como la “Iberosfera” (países de tradición hispana y portuguesa), agitar los ánimos contra sus rivales, desatar ofensivas políticas como sucedió ante las crisis de Ceuta y Torre Pacheco, reforzar su autonomía mediática y ganar protagonismo frente a cabeceras cercanas al PP, donde intervienen cuando lo consideran oportuno, pero sin desarrollar una relación de dependencia.

En consecuencia, el mapa del ecosistema mediático de Vox incluye (con diferentes grados de influencia y cercanía ideológico-política) medios audiovisuales afines donde el partido ha mantenido cierto protagonismo, como El Toro TV, Intereconomía, 7NN, Decisión Radio y EDATV; portales digitales como OkDiario, Libertad Digital, EsDiario, HerQles, El Debate, Periodista Digital y The Objective, y el medio que el partido controla directamente: La Gaceta de la Iberosfera. A ellos se suman agitadores como Javier Negre, Vito Quiles y Bertrand Ndongo, que viralizan contenidos en X, TikTok, YouTube, Instagram y Telegram; fundaciones y lobbies como Disenso, DENAES, ACOM, HazteOír y CitizenGO; una red de canales de YouTube e influencers (Bipartidismo Stream, Infovlogger, Wall Street Wolverine, Jota Red Pill o Begoña Gerpe, entre otros) que suman millones de seguidores, compensando el alejamiento de los medios tradicionales y con el objetivo de llegar a públicos más jóvenes. Por último, y no por ello menos importante, está la consultora Tizona Comunicación, vinculada al mencionado complejo Ariza–Méndez-Monasterio, que facturó casi 1,3 millones de euros en un año a Vox, aparentemente por tareas de comunicación, producciones audiovisuales, web, resúmenes de prensa y formación de candidatos para el partido, según El País.

Disenso funciona como una pieza importante para realizar muchos de estos pagos que se realizan en forma de contratación de servicios externos. Vox ha transferido a la Fundación Disenso un total de 12,9 millones de euros desde su creación en 2020 hasta junio de 2026, según las cuentas del partido y de la fundación recopiladas por elDiario.es, Público, El Independiente y El Mundo. Esa cantidad supone alrededor del 95% de los ingresos documentables de Disenso en el periodo y encendió las alarmas en las Cortes, que en diciembre de 2025 acordaron pedir una fiscalización especial al Tribunal de Cuentas. El Tribunal de Cuentas ha impuesto a Vox varias sanciones por infracciones de la ley de financiación, todas recurridas por el partido: una ha sido anulada por el Supremo y otras dos siguen pendientes, una de ellas de 862.497 euros. La fundación, presidida por el propio Abascal, es precisamente la que edita el digital La Gaceta y el canal Bipartidismo Stream. Registró pérdidas de unos 373.000 euros en 2024, en parte por el coste del diario y “servicios de profesionales independientes”; el informe de 2020 ya recogía pérdidas de 78.020 euros. La Gaceta de la Iberosfera, que en 2024 ingresó unos 10.000 euros en publicidad mientras Disenso invertía en ella 800.000 euros, no funciona como un negocio editorial, sino como un gasto político del partido canalizado a través de su fundación. No se conoce el precio del traspaso de la cabecera desde Intereconomía a Disenso en 2020, aunque Intereconomía se comprometió a asumir la mitad de una deuda del diario de unos tres millones de euros. Finalmente está la dirección formal de comunicación de Vox, compuesta por Álvaro Zancajo y Manuel Mariscal, que se financia con las cuentas regulares del partido y realiza las tareas rutinarias de comunicación del mismo.

Participación y colaboración en medios tradicionales

Visto lo visto, cabe imaginar que Vox no necesita controlar directamente los grandes medios generalistas para obtener una plataforma mediática desde donde proyectar su mensaje: sus dirigentes y aliados mediáticos son entrevistados, columnistas o colaboradores habituales que ocupan asientos o columnas en Mediaset, ABC, El Mundo, El Español, EsRadio, 13TV, etc.

El reciente caso de Horizonte, en la cadena Cuatro, es especialmente relevante. El programa, presentado por Iker Jiménez y Carmen Porter, funciona como una mesa de colaboradores y tiene fuerte presencia en redes y clips virales. En estos momentos está batiendo récords de audiencia, como se explica en otro artículo de este Dominical. La mesa de Jiménez y Porter ha integrado, entre otros, a figuras como Eduardo Inda, (director de OKDiario y tertuliano habitual en otras cadenas), participante activo en segmentos sobre querellas, escraches y conflictos políticos, acompañando a Abascal en una tribuna importante en plena precampaña.

Abascal fue entrevistado por primera vez en horario de máxima audiencia el pasado 21 de octubre, tras los disturbios de A Coruña (Galiza). Denunció una supuesta “campaña de violencia” contra Vox y señaló directamente al Gobierno de Sánchez como responsable, tesis que el programa difundió como titular principal y clip. El colaborador habitual Juan José “Juanjo” Cabrera declaró en directo que su voto del 29 de noviembre sería para Abascal, un momento que el propio programa generó como producto viralizable. Horizonte ha tratado de forma recurrente más cuestiones centrales que le vienen como anillo al dedo a la agenda de Vox: “inseguridad” e inmigración (relacionándolos casi siempre), protestas, “violencia política”, Ceuta, Soros, “quién está detrás” de las movilizaciones y casos de corrupción del PSOE.

El valor para Vox en todo esto es el empaquetado mediático completo: un titular que anuncia que Abascal entra en el programa, espectadores en directo, se convierte en vídeo corto, se difunde en X, TikTok, Instagram y YouTube, y luego es recogido por medios digitales afines como OkDiario, EDATV o Libertad Digital, o no tan afines, si las declaraciones son muy incendiarias. No está demostrado que Horizonte tenga un acuerdo editorial formal con el partido, pero Abascal ha recibido una entrevista central en horario de máxima audiencia y el programa amplificó previamente sus tesis.

En cuanto al personal, uno de los ejemplos más claros de tránsito entre medios y partido es el de Hermann Tertsch: columnista de ABC, colaborador de EsRadio y 13TV, pasó en 2019 a encabezar la candidatura de Vox al Parlamento Europeo junto a Jorge Buxadé. Ese circuito de periodistas que se convierten en cargos de Vox, o de cargos de Vox que se convierten en contertulios televisivos, no es exclusivo del partido, pero en su caso se combina con un ecosistema digital muy activo y con una estrategia de viralización ofensiva.

Las temáticas recurrentes de Vox en todos los espacios mediáticos que ocupa son conocidas: la inmigración como “invasión”, el “fraude electoral”, la “Agenda 2030”, “los vividores y las paguitas” y las teorías conspirativas como el “Gran Reemplazo”. Estas narrativas antes estaban vinculadas a entornos neonazis, supremacistas e identitarios relativamente marginales; ahora, con Vox, han sido propagadas masivamente por la tercera fuerza política parlamentaria del Estado español, una fuerza política que cuenta con todo este apoyo mediático.

Vox desinformación y sospechas de contratación de bots

El proyecto SmartVote identificó a Vox como principal difusor de contenidos falsos en el Estado español, con Chega en una posición análoga en Portugal. Una investigación sobre 235 intervenciones de Vox en el Congreso detectó estrategias de desinformación, incluidas teorías conspirativas y sensacionalistas, y un estudio de la Universidad Rey Juan Carlos halló algún tipo de “desorden informativo” en el 65% de los vídeos publicados por Vox en Instagram. El CIS de mayo de 2026 recoge la percepción social: el 34,2% de los encuestados señaló a Vox como el partido que más usa la desinformación, al que le sigue el PSOE (23,7%).

El ecosistema digital de Vox incluye su canal oficial de WhatsApp, que en la práctica funciona como altavoz central del partido: está verificado y se publicita en su web y redes. Según los datos recopilados por WhaTools, una herramienta de seguimiento de canales políticos en WhatsApp, el canal pasó de 37.738 seguidores el 28 de agosto a 81.895 el 13 de septiembre, un crecimiento de unos 42.000 seguidores en tan solo doce días que lo convirtió en el canal de partido político con más seguidores de Europa, por delante del Movimento 5 Stelle italiano, Die Linke y la Lega. Sin embargo, la interacción no acompañó ese salto: mientras los seguidores se multiplicaban por 2,2, las reacciones a las publicaciones solo lo hacían por 1,6; las reacciones por cada mil seguidores cayeron de 13,8 a 9,8, y los reenvíos por cada mil pasaron de 18 a 7. “Ese patrón suele delatar una audiencia inflada”, señala el análisis. La curva de crecimiento también da algunas pistas: durante casi dos semanas el canal sumó entre 3.000 y 4.000 seguidores al día, casi en línea recta, y luego, alrededor del 10 de septiembre, se detuvo de golpe. “Cuando una noticia dispara un canal de verdad, la curva sube de golpe y después baja poco a poco, a medida que se enfría el asunto. Aquí no hay planeo. Hay una rampa constante de doce días y una caída abrupta”, explican desde WhaTools.

Este crecimiento se produjo tras la crisis de Ceuta, que a finales de julio y principios de agosto concentró la atención mediática y política. Es plausible que la crisis empujara a decenas de miles de personas a seguir el canal de Vox, pero los datos de interacción no respaldan esa lectura. “Los números no nos pueden dar un veredicto, pero se inclinan más hacia la segunda opción”, concluyen los analistas, refiriéndose a la posibilidad de que buena parte de esos seguidores nuevos no se comporten como el público que ya había. Los datos de seguidores son abiertos con licencia CC BY 4.0 y respaldados por Archive.org, lo que permite verificarlos de forma independiente.

Anteriores investigaciones académicas han documentado patrones similares en otras plataformas. Un estudio de la Universidad de Murcia sobre las elecciones del 10-N de 2019 detectó 27.000 cuentas automatizadas entre 825.000 perfiles analizados y, de las 3.000 cuentas clasificadas por afinidad partidista, el 49,84% se asoció a Vox, la mayor proporción entre los cinco grandes partidos. El País recogió que los bots favorables a Vox intensificaron su actividad la noche en que Abascal acudió a El Hormiguero. El Institute for Strategic Dialogue identificó en abril de 2019 una red de casi 3.000 cuentas de Twitter localizadas en Venezuela que difundían mensajes favorables a Vox y hostiles al islam, con una media de 152.907 tuits diarios y unas 460.000 menciones a Abascal. Otro estudio de Mediaflows (Universidad de Valencia y Valladolid) documentó que, en Telegram, la desinformación fue constante en canales y grupos de simpatizantes de Vox en la campaña de abril de 2019, con contenidos emocionales y movilizadores sobre inmigración, aborto, armas, feminismo e independentismo.Estas investigaciones demuestran que, por lo menos, existen redes automatizadas y canales estructurados de simpatizantes que amplificaron mensajes favorables a Vox, aunque no se puede probar de forma concluyente que Vox contratara, pagara o dirigiera granjas de bots, porque no hay una sentencia favorable que lo acredite.

Israel: “Tenemos a Vox y Abascal como nuestro portavoz”

Gracias a la manifiesta alianza con el partido gobernante israelí Likud y el Gobierno de Benjamin Netanyahu, una sintonía que se ha institucionalizado en parte a través de Patriots.eu, la plataforma europea presidida por Abascal, en la que el Likud participa como observador. Gracias a esto, Vox ha conseguido reconocimiento y apoyo internacional del sionismo. Abascal viajó a la Palestina ocupada por el Estado de Israel en diciembre de 2023 invitado por el partido de Netanyahu y por ministros del Ejecutivo israelí, y en mayo de 2024 se reunió con el primer ministro en Jerusalén. En agosto de 2026, el ministro israelí de Diáspora, Amichai Chikli, llegó a describir a Abascal como “la voz más sionista de España”, y The Times of Israel informó en febrero de 2025 de que el ministro de Exteriores, Gideon Sa’ar, ordenó abrir canales con Vox, el RN francés y los Demócratas suecos.

Esta coordinación se traduce en posturas concretas que favorecen a Israel en Europa y políticas de comunicación específicas. La Coalición Europea por Israel situó a Vox como el partido europeo más favorable a las posiciones israelíes, con un 97,7% de votos afines antes del 7 de octubre de 2023 y un 99,13% después. Israel, a cambio, les ofrece sus altavoces en medios israelíes como i24NEWS, Israel Hayom, The Jerusalem Post y The Times of Israel, así como en los medios españoles del ecosistema mediático sionista. CTXT documenta que Vox y el Likud exhibieron un acuerdo con dos ejes: “acabar con el islamismo” y “defender la civilización occidental”, con marcos discursivos perfectamente alineados y acompasados sobre la cuestión Palestina y la migración, estableciendo una construcción del enemigo externo homologable que les conviene a ambos para fomentar el odio contra la población árabe-musulmana, tanto Palestina como en el Magreb. Esto se ha podido comprobar recientemente a raíz de las protestas por el coste de vida y los servicios públicos en Francia, donde Vox ha difundido bulos importados de Israel y se ha vuelto a alinear con el discurso de Tel Aviv al señalar al “islamoizquierdismo” como presunto responsable de los disturbios.

Por el momento, no hay pruebas públicas sólidas de financiación directa del Estado de Israel a Vox. Esto se debe en gran parte a que la fiscalía y los juzgados no parecen tener demasiadas intenciones de investigarlo, puesto que existen indicios y antecedentes significativos en Europa que apuntan en esa misma dirección. El partido recibió financiación extranjera documentada del entorno opositor prosionista iraní en 2014, que sirvió para nada más y nada menos que financiar su primera campaña al Parlamento Europeo, un año después de su fundación. Luego llegaron los créditos del banco húngaro MBH, reconocidos también por la propia formación verde.